Por más que se esfuercen Feijoo, Pachi Vázquez o Jorquera, para desgracia de los gallegos las autonómicas van a estar absolutamente marcadas por el debate político y económico nacional
02 jul 2012 . Actualizado a las 11:28 h.Se celebren cuando toca, en marzo, o se adelanten al mes de octubre, las elecciones gallegas se han convertido ya en una apuesta de alto riesgo para el Partido Popular. En el mejor de los casos, esos comicios se celebrarán en un país y en una autonomía en los que, además del Gobierno central y el autonómico, existirá un tercer poder con una influencia igual o mayor en el futuro de los gallegos y del resto de los españoles: el de la troika de prestamistas encargada de que se cumplan las condiciones impuestas a cambio del rescate a los bancos españoles.
No es fácil para el partido que sustenta al Gobierno central y al de la Xunta de Galicia presentarse ante los ciudadanos teniendo que consensuar las decisiones que afectarán a millones de personas con los representantes de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo. El otro escenario, todavía más dramático para el PPdeG, sería el de que las elecciones gallegas se celebraran con el país intervenido por una rescate global a España, un panorama que parece alejarse tras el acuerdo arrancado a Merkel en Bruselas por Mariano Rajoy el italiano Monti.
Precedentes de las andaluzas
En cualquiera de los dos casos, por más que se esfuercen Feijoo, Pachi Vázquez o Jorquera, para desgracia de los gallegos las elecciones autonómicas van a estar absolutamente marcadas por el debate político y económico nacional, antes que por el autonómico. En ese sentido, los comicios gallegos empiezan a dibujarse como un remedo de las últimas elecciones andaluzas, que se convirtieron en un juicio al Gobierno de Rajoy antes que al de Griñán. La diferencia es que, cuando se celebraron las elecciones en Andalucía, Rajoy solo llevaba tres meses gobernando. Y que su polémica decisión de retrasar las medidas más duras hasta después de esos comicios permitió a Arenas no tener que asumir reformas con un alto coste electoral. Y a pesar de ello, no logró gobernar. Feijoo se enfrentará a las elecciones con el paquete completo de las reformas más duras puesto en marcha. Y lo que está por llegar.
Pero lo que ocurrió en Andalucía puede jugar también en contra del PSdeG. Pachi Vázquez ya está entregado a la tarea fácil de decir que si gobierna no aplicará las medidas que implican duros recortes para cumplir con el déficit, como el copago farmacéutico. Eso mismo fue lo que dijo José Antonio Griñán. Y los hechos han demostrado luego que la Junta de Andalucía se ha visto obligada, a pesar de que el PSOE gobierne en coalición con Izquierda Unida, a un duro tijeretazo presupuestario, a bajar el sueldo a los funcionarios, a subir los impuestos y a reducir gasto en medicamentos, en sanidad y en educación, por más que haya recurrido algunas medidas ante el Constitucional. Sobre Galicia puede haber un debate. Sobre la economía española, el margen para el debate cada vez se estrecha más.