Hace 25 años vecinos de San Vicente, en Vilamartín de Valdeorras, cortaban la carretera para exigir que la arreglaran

La Voz OURENSE

VILAMARTÍN DE VALDEORRAS

Imagen del verano del año 2000, con vecinos cortando la carretera de San Vicente para reclamar que se arreglara
Imagen del verano del año 2000, con vecinos cortando la carretera de San Vicente para reclamar que se arreglara

En el 2000 la Diputación se comprometía por escrito a dotar de un acceso al pueblo pero la obra nunca se hizo

21 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace justo 25 años las miradas de las autoridades se detenían en los vecinos de San Vicente, en el concello de Vilamartín de Valdeorras, por motivos diferentes a los que les han llevado ahora, tras la reciente ola de incendios, a prestarles atención. La Subdelegación del Gobierno les lanzaba entonces un aviso: si seguían cortando la carretera OU-807 como medida de protesta por su mal estado no quedaría más remedio que multarlos. Pero ellos se mantuvieron. De alguna manera —explicaban a los guardias civiles que habían acudido a identificarlos— tenían que hacerse escuchar y reclamar «un acceso digno» a sus casas.

«Eu non podo facer nada en contra dos meus veciños e se eles queren seguir vou a apoialos por moito que intenten asustarnos», explicaba el pedáneo, Domingo Rodríguez, tras la intervención de la Guardia Civil, motivada porque los manifestantes no tenían permiso para la protesta.

Aquellas quejas, las de septiembre del año 2000, no eran nuevas. Los afectados llevaban ya meses alertando del deterioro de la vía —que se había iniciado años antes— y reclamando su reparación.

El origen

La actividad extractiva en la ladera de San Vicente provocó hace más de treinta años que la carretera de acceso al pueblo —la zona cero de los incendios del verano de este 2025— se fuera deteriorando con el paso del tiempo. En un momento dado la Diputación, como titular de la vía, cortó la carretera, por la falta de seguridad. En realidad no lo hizo estrictamente: instaló una señal, para advertir de que no se podía usar por el peligro que suponía circular por ella, pero los vecinos siguieron utilizándola hasta que, con el paso de los años, resultó imposible porque literalmente se caía a cachos.

En aquel mes de septiembre de hace un cuarto de siglo las protestas se reactivaron porque aunque los vecinos habían recibido promesas del entonces presidente de la Diputación, José Luis Baltar, no se fiaban de que finalmente se solucionara el problema. Por eso mantuvieron el corte de la carretera, impidiendo el paso a los trabajadores de las canteras de pizarra, hasta que el día 20, después de tres jornadas de reivindicaciones, lograron un compromiso por escrito del titular de la administración provincial.

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Así lo recogía La Voz: «Una reunión celebrada ayer con urgencia en Ourense permitió desbloquear el conflicto de San Vicente. Un encuentro en el que participó el pedáneo de la localidad, Domingo Rodríguez, el presidente de la junta vecinal, José Antonio Álvarez, un representante de los regantes de Vilamartín, Aurelio Bao, y el regidor, Manuel Candal. También asistieron el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, el vicepresidente, Rogelio Martínez, y un técnico. Sobre la mesa la situación del vial de acceso, que los vecinos están cortando al tráfico desde el lunes. El encuentro permitió un principio de acuerdo y un compromiso por escrito de la Diputación de reparar la zona más problemática, donde hay riesgo inminente de desprendimientos». Desde luego, el camino no se presentaba fácil, pero era un paso importante. «Será necesario que la Diputación consiga permisos, ya que afectarán los trabajos a propiedades vecinales y de la empresa Cavima. Hoy —continuaba el cronista— está prevista una reunión con los afectados para conseguir esa disponibilidad de terrenos, un paso previo para afrontar las obras, que incluirán el asfaltado de la zona conflictiva».

Aquellas promesas por escrito acabaron siendo papel mojado. Pasaron los años, la cantera dejó de funcionar, pasaron más años, los vecinos retomaron periódicamente las protestas... El proyecto nunca se ejecutó y San Vicente se fue vaciando. Para acceder al pueblo, los vecinos iban trampeando, pero hace tres años cedió la ladera en su tramo final, justo en el acceso a la aldea y los habitantes volvieron a señalar a la Diputación. En aquel momento ya existía un proyecto para recuperar la carretera por su trazado original, pero suponía una inversión de 13 millones que la institución provincial no estaba dispuesta a ejecutar.

Desde finales del año pasado la carretera de la discordia está abierta porque el alcalde de Vilamartín insistió en solicitar a la Diputación la titularidad del tramo final, para poder habilitar una vía de emergencia y que estuviera disponible cuando fuese necesario. Fue por la que escaparon del fuego que los condenó el pasado mes de agosto.