CONTRAPUNTO | O |
19 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CONVIVIMOS con el bar en el bajo, con el abogado en el primero y con el asesor financiero en el segundo. No hay problema. Sí lo hay cuando uno de los pisos (como denuncian unos vecinos de Verín) se dedica a la prostitución. El fariseísmo nos lleva a abominar de los negocios del placer carnal y a magnificar los del placer económico. Un contrasentido natural y, quizás, también ético.