El que la sigue


Aquellos que creemos en el esfuerzo y el tesón como herramientas para alcanzar objetivos, tenemos en consecuencia cierto punto de optimismo, quizás semejante al que han mantenido en el seno del Club Deportivo Cultural Ribeiro, emblema del balonmano en Ribadavia y -por extensión- en una provincia en la que ya se acumulan varias décadas de trabajo constante alrededor de lo que conocen en medio mundo como handball.

Aunque la constitución del club data de 1988, a esos treinta años de intensa -y muchas veces apasionada- trayectoria, los preceden incluso otras actividades que están registradas en la memoria de quienes han pasado por la entidad. Porque el balonmano tiene solera en los hogares ribeiraos.

Quizás por eso, durante estos últimos tiempos de esfuerzo, con el apoyo de Viña Costeira, últimamente el de Carnes do Ribeiro, así como de otras empresas que se volcaron con la causa, predominaba una utopía, un sueño, el salto a la Primera Nacional. Ahí es nada, teniendo en cuenta que el ascenso, desde hace bastantes temporadas, dependía de crueles fases al estilo liguilla, posteriores a los largos torneos regulares. Los ribadavienses se quedaban una y otra vez en el camino, pero el pasado verano por fin lo lograron. Ya saben, el que la sigue, la consigue.

Y vaya si lo hicieron. Por un camino lleno de obstáculos, pero el Ribeiro está donde quería. En Gijón demostró el pasado viernes que no concederá facilidades a nadie y, pese a las bajas y al sobresalto de la grave lesión de David Cajide, solo cedieron por la mínima ante uno de los gallos de la Liga. Se lo merecen.

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