En directo | Remata el programa Lembrar nos Museos Los enfermos de alzhéimer que participan en el plan estimulativo con el patrimonio terminaron ayer en el Museo do Xoguete de Allariz un periodo satisfactorio de visita y trabajo en estos centros
21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Una veintena de afectados por el alzhéimer en fase leve y moderada se reunieron ayer en el Museo do Xoguete en Allariz para asistir a la última actividad en estos centros para estimular recuerdos dentro del programa pionero gallego Lembrar no Museo , que nació en el Etnolóxico de Ribadavia y apoyado por Cultura se extendió esta vez a otros centros ourensanos. La psicóloga de Afaor, Rosa Almeida, dice que aún es pronto para sacar conclusiones pero que sí se ha visto cómo estas personas reaccionan a los estímulos. «Recuerdan mejor los enfermos que algunos de sus familiares. Provocamos una cascada de recuerdos mediante la teoría de la activación, es decir, lo que se trabaja, perdura», dice la experta. Estos enfermos rememoran su infancia a través de la escuela, de la actividad agraria o del juguete, según su ambiente geográfico, nivel cultural o contexto en el que vivieron. «Trabajamos la memoria del pasado en el presente, para que estimulen la orientación del pasado ahora», apunta Almeida. Con las actividades en los museos han trabajado la memoria, ayudados también con la música y canciones de juegos de la niñez. «Algunos estímulos son muy fuertes porque todos fueron niños», asegura la psicóloga. «Trabajamos bien la afectividad y hemos aprendido a buscar el estímulo oportuno para cada una de estas personas», añade Almeida. Han sido unas semanas de intenso trabajo en los museos de Ribadavia, Allariz y Trives. Se ha visto cómo los enfermos responden, disfrutan y se emocionan. Ayer estaban sentados en círculo en la planta baja del Museo do Xoguete y la monitora Pilar les mostró materiales como maíz, paja, latas para preguntarles cómo hacían sus juguetes. Les enseñó un tirachinas y preguntaba de dónde sacaban ellos la goma. «Dunha liga collida no zapateiro», decía un participante. Pilar mostró reproducciones en miniatura de máquinas. Primero, una de hacer chorizos, luego otra de batir los huevos para el roscón, después un arado «este sí que es bonito, una cosa preciosa», lanzaba la señora María, muy dicharachera. Luego les enseñó una maqueta de un carro de bueyes: «Aí botábanse as patacas, de todo e ían as vaquiñas ttirando por aí adieante. Moi ben, moi ben», señalaba otra participante. El señor Manuel recordaba que de joven hacía carretillas de madera «e baixaba a pedreira de San Lázaro ata a ribeira». Al enseñarles un pequeño carrito, la monitora preguntó que se le metía dentro. «Patacas viño, os cativos», respondía María. El ambiente era entrañable, muy familiar y de buen humor entre todos. La presidenta de Afaor, Ángeles Blanco, también mostró la satisfacción por esta experiencia tan positiva para todos. El señor Juan sonreía y seguía perfectamente cada objeto. «Ttuve un coche de bomberos de juguete», decía la ver una reproducción.