RECANTO | O |

01 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

YA se sabe que la masa -entendida como conjunto de personas- no tiene memoria, y por eso es tan fácil manipularla. Pero el indivíduo sí. Por eso me gustaría saber qué piensa, cuando se queda a solas, el antaño líder social y hoy líder político del PP en Ribadavia. ¿Se acordará de sus encendidos alegatos en favor de todo lo que llevase el sello o apellido ribadaviense? ¿Se verá a si mismo cuando recriminaba a Baltar -su hoy líder- por escurrir el bulto con la habilidad que le caracteriza, y no mojarse a favor de O Ribeiro en momento críticos para el sector vitícola? ¿Quizás pasa por su cabeza una manifestación en la que el titular de la Diputación inauguró el Centro Social bajo una lluvia de insultos y huevos? Debe de ser difícil escuchar ahora esas mismas palabras y esas mismas críticas dirigidas hacia su persona. O no. Quizás, como todo en la vida, es cuestión de compensación. Y si compensa, pues... adelante.