El edificio desokupado en la Algalia sigue en venta tras su desalojo pacífico
RAMIRÁS
El valor del inmueble y su necesaria rehabilitación dificultan la operación
27 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El edificio de la rúa da Algalia de Arriba que fue desalojado el pasado viernes sigue teniendo entre sus opciones de futuro su salida al mercado. Fuentes próximas a la propiedad precisan que «nunca salió de la venta», aunque resulta obvio que el hecho de estar okupado dificultaba encontrar interesados en el inmueble. No solo fue complicado vender el edificio debido a esa segunda okupación, que duró casi diez años, sino también porque su valor es muy elevado, y aún lo será más el coste de rehabilitación que requiere. Tras el desalojo, el edificio fue tapiado y se colocó una alarma para evitar cualquier intento de nueva okupación. La casa cuenta con cuatro plantas de más de doscientos metros cuadrados cada una y dispone de un terreno en la parte trasera con acceso desde San Miguel. A diferencia de otros edificios del casco histórico, tiene su tejado en relativamente buen estado, dado que hace unos años se hicieron obras a requerimiento del Concello. Aquellos trabajos de mantenimiento en la cubierta evitaron que el agua de lluvia causara daños graves en el interior, pero aun así algunas partes del inmueble se encuentran en mal estado de conservación. De hecho, las actividades programadas por la asociación que tuvo okupada la casa se desarrollaron fundamentalmente en la planta baja. Tras el desalojo, los propietarios no han visitado el edificio, según comentan fuentes próximas a ellos, que apuntan que el interior sufre el deterioro normal debido a la acumulación de años sin realizar trabajos de mantenimiento.
El coste de la rehabilitación, según otras fuentes consultadas, podría superar los dos millones de euros, a lo que habría que sumar el propio coste de adquisición del inmueble, que se los ahorrarían si los promotores de la restauración son los actuales propietarios de la casa, miembros de tres familias.
De lo que sí parece estar a salvo, por ahora, el edificio de la rúa Algalia de Arriba es de ser incluido en el Rexistro de Soares del Concello. La razón es que su estado de conservación no afecta a los linderos y, además, no hay constancia de que el inmueble esté en riesgo de pasar a estado ruinoso de forma inminente. Esta circunstancia deja bastante margen de maniobra a los propietarios antes de tener que asumir la fuerte inversión de la rehabilitación o forzar su venta para evitar perder la propiedad.
La limitación de los alquileres y el veto a los hoteles restan atractivo para los inversores
La posibilidad de que Santiago pase a ser zona tensionada, lo que implicaría fijar un tope a los alquileres, así como el veto al uso hotelero de los inmuebles del casco histórico disuaden a los inversores, que buscan una amortización a corto o medio plazo.
Uno de los edificios que se ve afectado por esta situación es el Pazo de Ramirás, en la Rúa Nova, cuyos propietarios asumieron las obras de conservación exigidas desde el Concello, pero que siguen enfrascados en la búsqueda de una salida económicamente rentable. En una situación similar se encuentra el inmueble de la Praza do Toural donde estuvieron los almacenes Olmedo, y en el que fracasó una operación para acoger un Hard Rock Café en el edificio debido a las exigencias urbanísticas vinculadas al uso residencial de parte del mismo.
El propietario de un edificio de Mazarelos se mostró seguro de que pasarán varias generaciones antes de que se amortice la inversión que realizó con anterioridad a que se duplicaran los costes de construcción. En el Cantón do Toural se está rehabilitado otra casa en la que abrirá un restaurante, cuyo coste inicial supera el millón de euros.