Pardillos


Aver si lo hemos entendido. Resulta que varios directivos de un partido (sin representación en

Ourense) renunciaron, dimitieron, se retiraron, o los retiraron, qué importa la fórmula, sin decir ni mu, acaso convencidos, optimistas ellos, de un impacto electoralmente negativo si trascendía lo suyo. Elegante, sin duda. Que la marca no haya cuajado por acá y que no hayan ganado ni para pipas es normal, dicho sea de paso. Pero esa es otra historia.

Al grano. ¿A donde van con gestos de antes de primera comunión? A ningún lado. Veamos. ¿Con quién iban a formar gobierno hace nada? Justo, con los socialistas. Sin miedo, pues. ¿A quién preguntar, entonces? A los frustrados socios del primer momento. O, mejor aún, aprender en cabeza ajena. ¿Que los mandamases te dan una patada en el culo y te bajan de un puesto chulo a otro que no lo es tanto? Pues nada, te quejas al instante y que se entere todo el mundo de que estás en un partido que no respeta la democracia interna. Por lo menos... Y a seguir conspirando. ¿Que te ponen, supongamos de octavo, en una lista que no es la del jodeté jodeté? Pues vas, te colocas sobre el morro un velo que parezca de orgullo y adiós. Pero esperas. Esa es la clave, esperar, agazapado y conspirando, que ya vendrán tiempos mejores. ¿Te ponen de segundo y estás en absoluto desacuerdo con la abyecta alteración de la voluntad de la militancia? Bueno, ejem, si es de segundo, resistencia, no por interés, vaya, sino porque un eventual abandono abre paso a Lucifer.

¿Entendido? ¿No? ¿Que jueguen otros a eso? Así les va...

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