«En casa están muy contentos»

La Voz

OURENSE CIUDAD

?n el departamento de Formación Ocupacional del Concello de Ourense Jacobo Rey realiza la labor que podría realizar cualquier administrativo. Archiva documentos, los clasifica, se encarga de hacer fotocopias y atiende llamadas internas. Él, como cualquier trabajador, también evoluciona y, en los últimos días, ha empezado a echar una mano a sus compañeros, en los momentos de mayor agobio, cogiendo llamadas externas o, directamente, atendiendo al público. La posibilidad de que encontrara, primero unas prácticas y más tarde un empleo, surgió gracias a la asociación Down Ourense. A sus responsables se les ocurrió que Jacobo podía tener su propio sitio en el mercado de trabajo y ellos gestionaron el plan Labora gracias al cual el joven estará un año trabajando en el Concello de Ourense. Para la agrupación, también es un tanto. Un contrato El 1 de noviembre llegó un momento que su familia no había llegado a plantearse nunca: firmó un contrato. Antes, dos meses de prácticas para, como dice su madre, llegar al puesto al 100%. «Lo de cobrar un sueldo era lo de menos. Lo fundamental es que haya conseguido llegar a trabajar. Y verlo bien», explica. Jacobo percibe el orgullo. «En casa están bastante contentos», asegura el joven, lanzando una mirada de reojo a Paz. Él también está feliz con su nueva vida. «Lo llevo muy bien. Tengo mi mesa y mis compañeros me dicen cada día lo que tengo que hacer». Así resume la rutina diaria en un trabajo muy tranquilo en el que, asegura, todavía no ha vivido ninguna anécdota especial, aunque quienes acudan a la oficina se sorprendan con su presencia. Es consciente de que ha sentado un precedente. Su experiencia puede ser un estímulo para muchos padres de chicos con síndrome de Down. La madre de Jacobo lo sabe: «Ya estamos acostumbrados a que trabajen en empresas para gente especial. Pero es el primero de Ourense que lo hace fuera de una de ellas. ¡A ver cuándo viene el siguiente!». Y el protagonista de esta historia de superación deja pista a la esperanza: -«¿Animarías a tus compañeros de la asociación a estudiar para conseguir un trabajo?». «Sí, siempre». Lo dice categórico. Sonriente.