SUSURROS | O |

30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NI SIQUIERA ha terminado marzo y los montes del interior gallego ya han sido pasto de las llamas. Lo triste es que en situaciones como la ocurrida en O Irixo el pasado fin de semana, pocos son los que admiten una realidad palpable. En comunicados oficiales se habla de poco más de 15 hectáreas quemadas y los comuneros del lugar saben a ciencia cierta que el fuego devoró más de 200. Parece mentira que las valoraciones se realicen sin contar con cerca de un centenar de personas que lucharon durante toda una tarde contra un incendio que, además, pilló desprevenidos a quienes no podían imaginarse una catástrofe así a estas alturas del año. Todo eso, sin olvidar que las previsiones meteorológicas apuntan a un verano cuando menos tan caluroso como el anterior. A las administraciones públicas les toca prevenir y preparar de paso unos servicios de extinción eficaces.