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La médica de O Carballiño que denunció a un paciente: «La idea no es trabajar en una trinchera, sino en paz»

La Voz OURENSE

O CARBALLIÑO

Ana Giraldo, en su consulta de O Carballiño.
Ana Giraldo, en su consulta de O Carballiño. MIGUEL VILLAR

Ana Giraldo asegura haber recibido el apoyo de los compañeros en estos días y cree que era necesario visibilizar un problema que existe

15 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El viernes de la semana pasada, Ana Giraldo se encerró en su consulta del centro de salud de O Carballiño para llamar a la Guardia Civil. Un paciente molesto por tener que esperar la persiguió por el pasillo increpándola y la médica de familia dijo basta. Harta de humillaciones, tuvo claro que no pasaría una nueva agresión verbal. El martes tramitó la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil.

Asegura que ha recibido mucho apoyo de los compañeros. También del Colegio Médico de Ourense, que puso a su disposición los servicios jurídicos para que no se sintiera sola en el proceso. Hay pacientes que le han mostrado su cariño directamente o a través de notas que le han hecho llegar desde los servicios administrativos del centro de salud.

Giraldo cree que es fundamental visibilizar que las agresiones están a la orden del día: «No se trata de estar en una trinchera, sino de trabajar en paz». Cuenta que la mayoría de los pacientes son muy respetuosos, pero lamenta también que haya quien cargue sus frustraciones en el personal sanitario. Y no oculta cierto temor ante el verano. Con las vacaciones sube la población y baja el número de médicos disponibles porque también ellos descansan en estas fechas, por lo que Giraldo entiende que habrá retrasos en las consultas. Habrá menos manos para atender a más pacientes y puede que surjan urgencias que tienen prioridad.

Cuenta que está tranquila, convencida del paso que dio. «Hay que hablar de esto, de que sucede, porque parece un tema tabú. Entre nosotros lo hablamos a diario pero no damos el paso de denunciarlo. Tenía demasiada sensación de represión», dice.

«Nos hemos anestesiado de las agresiones verbales», lamenta. Cree que dejarlo pasar como si nada ocurriera va en contra de la calidad asistencial. «El no poder externalizarlo nos enferma y nos aleja de lo que alguna vez nos motivó», señala, dejando claro que no habla en general, pero sí por su propio caso. Ve necesario que los sanitarios se sientan más apoyados por el sistema. Porque aunque desde el Sergas le hicieron saber que había un protocolo de agresión que puede activar, reconoce que hasta ahora no conocía su existencia.