El caos urbanístico sigue siendo la asignatura pendiente de la provincia

Espacios como O Carballiño, A Valenzá o Maceda son ejemplos recurrentes


OUrense

El debate sobre las actuaciones urbanísticas singulares en Galicia y aspectos como la querencia de los gallegos por el reciclado han sido una constante en la reflexión sobre la arquitectura y la defensa del paisaje en los últimos lustros. Con un término tan recurrente como cuestionado -el feísmo: «Tendencia artística o literaria que concede valor estético a lo feo», según la definición de la Real Academia Española-, el panorama se mantiene en la provincia. Con elementos singulares que se perpetúan o se van modificando -en muchos casos no para bien- y otros que se han convertido en clásicos de cualquier página web sobre desastres urbanísticos que se precie. Como en casi todos los sectores la otra cara de la moneda también existe y cada vez son más, y mejores, las actuaciones que se realizan en Ourense y objeto de reconocimiento en los certámenes de arquitectura.

Desde uno de los colectivos que se han significado en la defensa del urbanismo y el paisaje -la Asociación para a defensa do Patrimonio Cultural Galego, Apatrigal- su presidente, Carlos Henrique Fernández Coto, apuesta por términos como «canibalismo urbanístico» o «maltrato da paisaxe». El canibalismo urbanístico estaría vinculado con la depredación: «Consumimos máis terra da que necesitamos, e construímos máis casas das que necesitamos», señala el arquitecto. Esto supone tener que crear más carreteras de las que se precisan y destruir más la naturaleza, pero «tamén gastar máis en servizos, porque unha casa illada ou un bloque deshabitado implica ter colectores de lixo, autocar á escola e outros servizos que serían prescindibles».

Desde Apatrigal también se incide en el maltrato al paisaje, una constante que evidencia «un sentimento de odio cara á Galicia herdada, cara ao que chegou ás nosas mans nos anos 60 do pasado século, e maltratámolo».

La inversión del dinero de la emigración, en una Galicia donde los concellos carecían de planeamientos urbanísticos, y la permisividad de los alcaldes y gobiernos de turno -con el famoso «ti vai facendo»- dieron lugar al origen del panorama actual. En el caso de la provincia, junto a intervenciones puntuales, desde Apatrigal se citan ejemplos como los de O Carballiño, A Valenzá o Maceda.

Menos recursos y problemas

La precaria situación económica de la provincia de Ourense jugó, por una vez, a favor de la misma. Cierto es que el canibalismo urbanístico tiene una importante presencia y casos de gran singularidad. Desde el colectivo de defensa del patrimonio, Fernández Coto incide en este aspecto: «A provincia de Ourense, como en todo, é a menos estragada de Galicia por ser a máis pobre, e chegar tarde a todos os procesos evolutivos galegos. Porque non esquezamos que o canibalismo e o maltrato non son consecuencia de falta de cartos ou pobreza, como moitos tratan de xustificar. Se hai moitos cartos e non hai formación, educación, gusto e orde, todo se converte nun caos».

El espacio paradigmático que se pone como modelo en la comunidad gallega son las Rías Baixas «que por exceso de cartos están todas estragadas».

Desde el COAG ourensano se constata una mayor sensibilización

Galicia hace tiempo que se ha puesto manos a la obra para tratar de poner orden en un panorama que deja mucho que desear. Se ha ido legislando progresivamente con el objetivo de ordenar el territorio y combatir la actual situación. Leyes, guías, catálogos y hasta sugerencias sobre colores o materiales son algunas de las iniciativas. Además de la futura Lei de Arquitectura de Galicia, que ya está en fase de exposición al público y ha empezado a recibir las primeras aportaciones para consensuar el texto definitivo. Las previsiones del Gobierno gallego pasan por su aprobación definitiva en la Cámara de O Hórreo en la segunda mitad del 2021.

Mientras se pone orden de forma conjunta sobre el urbanismo gallego, las cosas han ido mejorando en los últimos años, aunque las actuaciones polémicas siempre son un espacio recurrente.

Desde el COAG de Ourense su presidente, Rafael Castro Armesto, coincide en que se debe matizar: «Falamos de calquera situación que deteriore o entorno, e moitas veces centramos o debate no señor que fai un galpón con tellado de uralita para meter o cortacéspede cando a nós parécennos moito máis graves as actuacións urbanísticas que se fan de xeito desproporcionado e especulativo -e que non se van poder corrixir-, esas medianeiras imposibles nas que se ven casas normais xunto a edificios de moitas máis alturas ou os proxectos sen rematar ou fóra da normativa. O primeiro ten moita mellor solución, e máis rápida, e o segundo será irreversible en moitos casos», señala. Castro Armesto incide en que hay un cambio de tendencia y ahora existe mayor sensibilización. «O número de actuacións non acordes co entorno baixa e existe un gran compromiso e unha excelente formación por parte dos novos arquitectos, ademais dunha coincidencia xeral do que se debe facer», señala el presidente de los arquitectos ourensanos. Destaca también la importancia y el efecto positivo que tienen las iniciativas institucionales que se han ido poniendo en marcha en estos años.

Una rehabilitación de revista realizada por PLP Atelier en la localidad de Castromao

Una de las casas protagonistas del último número de la revista Vivir en el campo tiene su ubicación en la provincia. Y así se anuncia en la portada, con la referencia Muros de piedra en Ourense. En un amplio reportaje de 22 páginas -ilustrado con las imágenes del fotógrafo especializado en arquitectura Héctor Santos-Díez- se hace un pormenorizado recorrido por el proyecto realizado por el estudio ourensano PLP Atelier en Castromao (Celanova). La intervención de rehabilitación se llevó a cabo sobre tres construcciones adyacentes, con el objetivo de convertir en una vivienda única las antiguas casas de labranza deshabitadas y en un avanzado estado de deterioro. El aprovechamiento de los elementos singulares fue una de las premisas, apostando por poner en valor los muros de piedra, recuperando piezas de interés encontradas en los trabajos y respetando la morfología original. Piedra, madera y acero fueron los pilares del proyecto, siendo el cambio más relevante la utilización de pizarra de la zona, en lugar de teja. También se recuperó el color azul original. Ante la imposibilidad de usar las vigas de madera para el forjado y cubierta, se utilizó para la estructura principal un entramado metálico y forjados de chapa colaborante. Sobre la madera exterior se experimentó un producto desarrollado por Maderas Besteiro, en colaboración con el CIS Madera.

«Botei toda a vida na construción e fixen, para min, a casa que me gustaba»

La Voz

Francisco Leites creó su vivienda unifamiliar en Nogueira de Ramuín

Es un clásico en todas las páginas, redes o referencias que se centran en las prácticas urbanísticas más heterodoxas existentes en Galicia. Su propietario está más que orgulloso del trabajo realizado y luce placa en piedra, como no podía ser de otra manera, con las referencias de los vecinos del lugar y la dirección: A Seara de Arriba. Luíntra. Nº 1.

La parcela cuenta con pequeñas torres repartidas por el cierre y la entrada, el cuerpo principal integra una torre circular con ventanas y almenas y una torre blasonada cuadrada, coronada por un cañón. En la finca campa un cabaceiro y en algunas imágenes que se pueden ver en Internet la casa aparece con las banderas gallega y española en la torre central.

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