El artesano que huyó del taller de su padre para acabar recreando sus recuerdos a escala
O BOLO
David Macías se enganchó a la carpintería durante un posoperatorio
02 jul 2026 . Actualizado a las 17:39 h.Cuando David Macías era un chaval, su padre intentaba sin éxito atraerlo a su taller de carpintería para enseñarle el oficio. Ese fue su empeño durante años, pero nunca lo consiguió. De hecho, el hijo se decantó por la hostelería. Nunca pensó en la madera como una ocupación y durante décadas apenas visitaba el taller de cuando en vez. Todo mudó hace dos años. Fue durante un posoperatorio en el que le prohibieron, entre otras cosas, coger peso, así que buscó cómo entretenerse. Era invierno y la oferta limitada, así que acabó entre trozos de madera y un montón de herramientas para trabajarla. Decidió probar y descubrió que había escapado durante toda su vida a lo que ahora le apasiona. Si algo lamenta es no haber aprovechado la oportunidad de aprender junto a su padre, que era un verdadero artesano. De sus manos salieron bancos escaño, carros, yugos, palas y otros aperos de labranza que ahora David reproduce a escala como objetos de decoración. «Uso salgueiro, castaño, pino», enumera. «Vexo unha táboa e xa me poño a pensar no que podo facer con ela. Ás veces chego á cama e non deixo de darlle voltas ás posibilidades que ten», relata. Reconoce que disfruta da manera especial dando forma a los antiguos carros de vacas, a los yugos y a los arados, piezas de decoración que llaman la atención sobre todo de aquellos que vienen de vacaciones o que regresan a Valdeorras pero tienen raíces en la zona. Es fácil que ante sus trabajos las conversaciones giren sobre tiempos pasados y recuerdos.
En Semana Santa acudió a su primera feria. Vecino de Celavente, en O Bolo, escogió la Festa da Vitela que se celebra en el municipio para exponer sus trabajos. A principios de junio llegó hasta la Feira de 1812 en Petín. «Tamén hai quen sabe de min e vai ata a miña casa para ver o que fago», cuenta. «Sobre todo xente de Madrid, á que lle gustan moito as cousas que teñen que ver cos traballos no campo», dice. Y cita el éxito cosechado con sus palas de madera.
David disfruta de una afición tardía a la que dedica buena parte de su tiempo. «Na casa ás veces rifan comigo, porque baixo para o taller e igual boto oito ou dez horas entretido», confiesa. Le gusta mucho la madera, pero no renuncia tampoco a sus paseos en bici por la aldea entre montañas y viñedos.