Después de varios años de lucha contra la enfermedad y dos batallas ganadas, la muerte pudo más y ganó la guerra a un hombre bueno y profesional ejemplar. Nos va a privar de José Luis Requeté el contertulio, el compañero, el amigo, pero no conseguirá borrar el recuerdo de su sonrisa bonachona, de su trayectoria impecable como deportista, como políticos, como procurador, como todo lo que hacía, también como buen esposo y padre, como vecino generoso y amante hasta el límite de su pueblo, O Barco, del que siempre presumió. Y amigo hasta la muerte de ese otro amigo que tenemos los barquenses que desde ayer ocupa, Requeté, el Nazareno, El Buen Padre, el que sin dudarlo celebra tu llegada porque es el lugar de los escogidos. La judicatura, el deporte, el Concello, tu familia y tus amigos están de luto. Es el luto egoísta de no poder tenerte en su compañía. Pero, en el fondo, en la fe, debemos estar contentos al saber que dejaste de sufrir y ahora te encuentras en la alegría permanente de la gloria. Requeté, los que hemos tenido el honor de tu amistad, nunca te olvidaremos.