BOLEROS A LA LUZ DE LA URNA
19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.MIENTRAS ellos van a lo suyo, el voto, yo escucho al viejo Amadeo Mozart. Amadeo é insulina contra a banalidade, o tedio, votar votar votar. Amadeo me mete la nostalgia entre los huesos, que es el único sitio donde reside la nostalgia (que se escribe con g, decían mis maestros salesianos). Miro o castelo de Monterrei, despois o Miño, o rostro de Cascos prometendo infraestructuras, reiterando a sólida postura gobernamental no asunto do fuel: ¡qué bien lo has hecho, Francisco, que te coronen como a los poetas del diecinueve, campeón! Cabezas perde votos con estas alharacas, porque Cascos é así, un lastre. Pero lo pasean por las ciudades de tercera, como la nuestra, que se emociona con los ministros y no se emociona con Amadeo. ¿El pueblo ha olvidado la gestión de Cascos en noviembre? El pueblo vota poder, escucha poder, lee poder y no le importan los perdedores, que son siempre ciudadanos que mueren antes, de rabia. Por estas cousas golpéame a nostalxia mentres escribo este bolero. E visítame a melancolía entre as músicas de Amadeo. E penso no tempo perdido en promesas. En mítines de espectáculo e circo. Penso no tempo perdido, como Proust, que tamén escoitaba a Amadeo mentres escribía a súa mala fortuna de enfermo e xenio. Imaxino que Cascos non le a Proust, para qué, Proust nunca llegaría a ministro, aunque no se lo comiesen la tuberculosis y la bebida. Y Cabezas se lo pasea, a Cascos. Y lo que ha ganado, lo pierde. Tú mismo, alcalde, que la jerarquía y el poder os ciega. Y a mí, que la jerarquía y el poder me resbalan, sólo me queda el refugio de la nostalgia. Que se escribe con g.