Nieve

Fina Ulloa
Fina Ulloa RECANTO

MANZANEDA

07 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Ayer arrancó oficialmente la temporada de esquí en Manzaneda; el único recurso para la práctica de este y otros deportes de nieve y para el turismo invernal en Galicia. Ayer abrió y posiblemente mañana o pasado cierre. Y luego quizá, si algún día vuelve a nevar, vuelva abrir por una o dos jornadas. Y así seguimos, en pleno siglo XXI, abocados a la incertidumbre permanente de la total y absoluta dependencia de los designios cielo. Hace más de una década que se habló por primera vez de un proyecto de innivación para prolongar la vida de esas precipitaciones en forma de nieve. Luego vinieron otros planes y otras promesas, jamás materializadas. El último debería de arrancar en 2014, luego en la primavera del 2015... En ello comprometieron su palabra la Xunta y la Diputación, pero estamos en el 2016 y ni siquiera están las dos balsas en las que se recogerá el agua que luego usarán los cañones para fabricar la nieve. La innivación de Manzaneda solo sirve como promesa política o como arma arrojadiza. Con la cortedad de miras que provoca medir solo el rédito electoral -que en una zona de montaña marcada por la despoblación, es raquítico - y haciendo gala de una ignorancia supina, se plantean si merece la pena la inversión porque ya se sabe que en Manzaneda nevar, nieva poco. Pues sí. Igual que otras estaciones españolas que logran abrir antes y cerrar después porque «mantienen» esa escasa nieve que les cae. Manzaneda era ayer la única estación de la vertiente cantábrica abierta (hay siete) y además superaba a varias pirenaicas de Aragón y Cataluña tanto en kilómetros esquiables como en pistas abiertas. Esa es la realidad.