CARTA ABIERTA | O |
03 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.No sé como interpretar tu paso a la batalla política. «Pero si sólo soy compromisaria en el congreso del PP», me dirás, y con razón. Pero, claro, tu sabes, como buena maestra que fuiste y que eres, que la más larga caminata comienza con un paso. Lo sabes porque estoy seguro que cuando por amor (ahora que tantos intereses brotan en las relaciones de pareja) te uniste al inquieto joven de Esgos que hoy preside el PP de Ourense, no intuías que llegase a ser el hombre más importante de la provincia y un referente de la política gallega. Siempre te vi, querida Alicia, como el ejemplo tópico de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Eras la maestra que educabas a centenares de niños al tiempo que formabas a los tuyos. Eras el hombro en el que se apoyaba Baltar después de sus peleas con Victorino, con Tomás o con Fraga. Eras el bálsamo que tapaba las heridas de la lucha diaria. Eras el antídoto de los vicios que, como la intolerancia y la soberbia,impregnanla vida política actual. Creía que tu marido brillaba porlo contrario gracias a tu influjo. Y ahora, por sorpresa, dejas tu tranquila vida de maestra jubilada y te metes en la arena política. Visto lo visto con tu hijo, diputado, y con tu hermano, regidor de Esgos, me temo que estés dando el primer paso para optar a la alcaldía de Nogueira de Ramuín. Y, con sinceridad, creo que serías tan buena alcaldesa como has sido, durante tantos años, magnífica maestra.