DESDE LAS AULAS J.A. VÁZQUEZ BARQUERO | O |
01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AYER TUVE una pesadilla. Un ensueño angustioso y tenaz que me atormentó toda la noche. Inmisericordemente, Morfeo proyectó sobre mi mente imágenes apocalípticas. Visiones escalofriantes que descomponen al más bragado de los mortales y un servidor no lo es. Ni de lejos. Ayer soñé que Cabezas era reelegido alcalde. ¡Siete tazas! balbuceé en mi desasosiego. El glamour y el pastiche habían ganado nuevamente la partida. Oí el tintineo de las copas y el júbilo bullanguero. Troitiño y sus acólitos brindaban, esta vez con champagne del bueno. Y de repente ¡zas! estalla la sorpresa. El candidato electo no toma posesión. ¡Que corra la lista! gritaban al fondo de la escena. Pero el siguiente es Baltar. Él no puede. ¿Quién lo dice? Hombre, siempre ha sido así. Le corresponde a la número tres. ¿A esa chica que no conoce nadie? Ni pensarlo. Que sea el de Esgos. ¿Y para la Diputación? Mi hijo, mismamente. Eso, su hijo y no se hablé más. El silencio surgió repentinamente. Las imágenes se desvanecieron. Todo era oscuridad y frío, mucho frío. Por fin desperté. Tembloroso y aterido. Acongojado. Tranquilo, ya pasó. Solo fue un mal sueño.