El sector del mar le declara la guerra al plástico

AmarCarril y Rañeir@s lideran una iniciativa de lucha contra la contaminación en el entorno de Cortegada


vilagarcía / la voz

«¿Sabes que una colilla contamina hasta ocho litros de agua?». La pregunta la formula Inma Otero, mariscadora de la cofradía de Carril y una de las tres integrantes de AmarCarril, una asociación que pretende divulgar los valores del trabajo en la playa. Desde que es consciente del efecto que tiene lanzar una colilla al mar, o al suelo, Inma evita tirarlas en cualquier lado. De hecho, acude a la playa con una botella en la que deposita los restos de los cigarrillos que fuma. Y cada vez son más las compañeras que la imitan. «Tenemos que cuidar nuestro entorno, y más nosotras, que vivimos de él», dice Guadalupe Jueguen, otra de las integrantes de AmarCarril, entidad que completa Rita Vidal. Su asociación, junto con Rañeir@s Ría de Arousa, ha sido seleccionada para formar parte de la Rede para a conservación dos ecosistemas do parque das Illas Atlánticas, una iniciativa que parte del propio parque, del Colexio Oficial de Biólogos y del Instituto Español de Oceanografía.

El proyecto es ambicioso. El año pasado se desarrolló una primera fase en las Cíes y en Sálvora, y este año ha llegado el turno de Ons y Cortegada. En el entorno de la isla carrilexa, como también en el del archipiélago que cierra la ría de Pontevedra, se van a desarrollar varias acciones. El primer paso es saber en qué estado se encuentra cada zona. Para ello, se va a analizar qué tipos de residuos hay en el entorno de Cortegada y dónde se producen mayores acumulaciones. A falta de un estudio más pormenorizado, en AmarCarril ya tienen una idea bastante clara de qué es lo que se van a encontrar: redes, pinchos de las bateas, guantes... Y colillas, bastoncillos de higiene personal y microplásticos.

Al mismo tiempo que se caracterizan los residuos, se intentarán identificar colectivos y empresas que puedan estar implicados en la llegada de residuos al mar, a fin de abordar con ellos posibles soluciones. En el caso de Vilagarcía, es más que probable que en esa ronda de contactos entren los comerciantes del mercadillo, los hosteleros de la zona TIR e incluso MacDonalds. Las razones están claras: tras cada mercado, las calles junto al río quedan cubiertas de basura. Y los domingos por la mañana, vasos de plástico y envoltorios de hamburguesas aparecen por doquier.

El programa incluye trabajos de limpieza, que serán abiertos a quienes quieran participar, y acciones simbólicas para hacer entender que hay que cuidar nuestro entorno. Es una cuestión urgente.

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