Alerta en Celanova por el robo de imágenes de cristos en los cementerios

La Voz OURENSE

CELANOVA

Imagen de varias de las lápidas donde robaron los cristos de metal
Imagen de varias de las lápidas donde robaron los cristos de metal

En total han desaparecido 18 figuras que estaban pegadas a los testeros de las lápidas de las parroquias de Santa María de Pontefechas y San Xoán de Viveiro

16 mar 2026 . Actualizado a las 23:19 h.

Una vecina de la parroquia de Santa María de Pontefechas, en el municipio de Celanova, se percató este domingo de que a la cruz de piedra que sirve de testero a su panteón familiar le faltaba el cristo crucificado de metal. No era el único. Lo mismo ocurría en otros contiguos al suyo. Tras revisar el resto del camposanto se concluyó que faltaban seis imágenes. El párroco, Miguel Blanco, explicaba que, según los datos que maneja, la desaparición se produjo entre el sábado y la mañana del mismo domingo. Se desconoce qué usaron los ladrones para levantar esas imágenes de su soporte de piedra, pero en algunos casos no consiguieron llevárselas completas. Se les rompieron y en las bases quedaron una mano y un brazo del crucificado como únicos testigos del delito. Ya se ha presentado denuncia ante la Guardia Civil de Celanova, pero la situación no es nueva. La semana anterior ocurrió lo mismo en el cementerio de San Xoán de Viveiro, en el mismo concello ourensano. En ese caso se llevaron hasta una docena de estas figuras, generalmente elaboradas en bronce o acero inoxidable, lo que apuntaría a que su destino será la fundición (especialmente en el primer caso, dado que tiene un mayor valor en el mercado) para vender luego el material en bruto.

Detalle de una de las cruces, donde quedó un brazo de la imagen
Detalle de una de las cruces, donde quedó un brazo de la imagen

Los dos camposantos que han sido objeto de los robos están muy próximos entre sí y los sacerdotes han decidido poner en alerta a los feligreses de las 71 parroquias que forman parte del arciprestazgo de Celanova para que estén vigilantes por si, como parece, no se trata de una gamberrada puntual sino de una actividad delictiva organizada que podría extenderse a otros cementerios de la zona.