Cuando Celanova se convirtió en centro de todas las miradas

La presencia de la Reina para entregar el Premio Europa Nostra revolucionó la villa de San Rosendo en 1984


ourense / la voz

Fue una jornada de auténtica fiesta. La villa de San Rosendo se convirtió en centro de todas las miradas para celebrar un acto que forma parte de la historia destacada de Celanova: la entrega del Premio Europa Nostra reconociendo el excelente trabajo desarrollado en el proyecto de recuperación del monasterio.

La intervención fue dirigida por el arquitecto Emilio Fonseca Moretón, de la Diputación, y antes de hacerle entrega del galardón Doña Sofía realizó una visita pormenorizada al monasterio de Celanova y a la capilla de San Miguel. Y también firmó en el libro de autoridades para dejar constancia de la cita.

Celanova se echó a la calle, como lo atestigua la imagen que aparece recogida en la exposición 50 años de La Voz en Ourense, que se puede ver en el Paseo hasta mañana. Testigos de excepción fueron, entre otros, los tres informadores que aparecen en el primer plano de la fotografía: Miguel Villar (entonces en TVE), Pepe Seoane (Radio Orense) y José Luis León (Faro de Orense). Los protagonistas -León, Villar y Seoane- posan junto a una imagen sobre la que no acaban de concretar su autoría. Una de las tesis fracasa de forma rotunda cuando Tono Arias responde al mensaje de León con un texto referido a la edad que tenía cuando fue tomada la imagen.

Francotiradores en las ventanas

Pepe Seoane, de La Voz de Galicia, recuerda a la perfección la jornada. «Era un día de festa, con xente por todos os lados. Veciños, escolares e cunha expectación, dentro e fóra do mosteiro, espectacular», señala al tiempo que llama la atención sobre el texto de la pancarta que se ve en la imagen: «Los niños del colegio Curros Enríquez saludan a la Reina». José Luis León y Pepe Seoane coinciden en que el trato del operativo de seguridad para con los medios de comunicación fue exquisito. «Non houbo ningún problema para traballar, máis que os lóxicos daquel tempo: móbiles non había e os micros e as gravadoras non as podías empregar porque non te podías achegar», señala Seoane. Aunque, como matiza León, nada que ver con la situación actual: «Estabas xusto ao lado, a dous pasos da Reina ou menos, e rodeado de escoltas ou personal de seguridade. Hoxe iso é impensable, non te deixarían». Seoane rememora la cantidad de guardias civiles por metro cuadrado que había ese día -«trouxéronos de todos lados, ata os había co capote aquel que xa non se levaba»- y León llama la atención sobre el año y la situación: «Os atentados de ETA estaban á orde do día. Aquilo era espectacular: había axentes da Guardia Civil nas vivendas apuntando á xente e francotiradores. O único que pensaba era que si alí pasaba algo nos liquidaban a todos». En aquel 1984 era alcalde Gregorio Álvarez Medela.

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