La micología pierde un referente en Celanova

m. rodríguez OURENSE / LA VOZ

CELANOVA

Después de treinta años de actividad divulgadora ,la familia Mínguez ha decidido concluir esta etapa

27 may 2016 . Actualizado a las 12:44 h.

Después de treinta años de actividad divulgadora sobre el mundo de la micología, la familia Mínguez ha decidido concluir esta etapa que vinculaba su afición a las setas con las jornadas que cada otoño, desde hace tres décadas, organizaban en la villa de Celanova. Distintos factores han confluido en esta determinación, pero ya en la celebración de las trigésimas jornadas micológicas Ricardo Mínguez avanzaba que podría ser el último año que se organizasen. La falta de apoyo del Concello de Celanova ha sido uno de los argumentos para desistir. La solicitud ante la Xunta por parte del Concello de un obradoiro de empleo con un apartado de micología en la que se utilizó la historia de las jornadas micológicas sin contar con el consentimiento previo de los organizadores sentó mal a estos.

También han influido en esta decisión otros factores familiares y empresariales, como el traspaso de la tapería micología Plan C, la primera especializada en setas que se puso en marcha en Galicia, con una sala micológica con abundante bibliografía, o el cierre de la explotación de Pontefechas en la que producían hongos.

Según explica Alejandro Mínguez, se cierra esta etapa en Celanova aunque puede haber alguna actividad puntual, pero no con la periodicidad anual y a lo largo de varias jornadas como se hacía cada otoño desde hace treinta años.

El origen

Las Xornadas Micolóxicas de Celanova surgieron en los años ochenta. Ricardo Mínguez, que llegó a Celanova como técnico de Extensión Agraria, comenzó a organizar estas jornadas divulgativas que ayudaron mucho a mejorar el conocimiento de las setas y a extender la afición, sustituyendo la micofobia por la micofilia, como titula su hijo Alejandro en su última publicación sobre la materia. En esas jornadas se enseñaba a distinguir las especies comestibles de las tóxicas y se hacían salidas al campo para recoger ejemplares. En la tapería Plan C continuó la actividad, centrada en la perspectiva gastronómica, pero continuando con la divulgación. Una página que ahora se cierra definitivamente pero que deja a Celanova, por ahora, sin una actividad singular puesta en marcha por una familia apasionada por las setas.