Profesores y alumnos pedían soluciones a la ausencia de calefacción
24 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los termómetros marcaban bajas temperaturas hace 20 años, como corresponde a febrero, y en el instituto de Celanova el tiempo climatológico era mucho más que un tema de conversación banal. En 1996 la comunidad educativa del instituto Celso Emilio Ferreiro, con estudiantes y profesores a la cabeza, salía a la palestra para denunciar el escaso y deficiente funcionamiento de la calefacción del centro. Un fallo más, en un contexto de problemas continuos, provocó la convocatoria de una asamblea de profesores y la decisión de suspender las clases mientras la Consellería de Educación no se comprometiese, por escrito, a solucionar el problema. Después vendrían promesas y nuevas protestas al negarse el instituto a asumir los costes de la reparación. Docentes y alumnos reclamaban soluciones definitivas y una cobertura total de la infraestructura escolar para evitar el frío excesivo en las humorísticamente denominadas «aulas nevera», carentes de calefacción. También denunciaban deficiencias en el gimnasio y la biblioteca.