Cientos de personas desafiaron al frío para celebrar la Festa dos Fachós
20 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hizo frío. Mucho frío. Pero a nadie extraña que un 19 de enero en la montaña ourensana haga frío. Tocaba abrigarse, así que chaquetones, bufandas, gorros y guantes se convirtieron en aliados perfectos para, entre lusco e fusco, salir a la calle. Casi invadirla y eso que era lunes, es decir, día laborable. Castro Caldelas se convirtió un año más en un hervidero de gente a la espera de que, en algún momento, se apagasen las farolas y la alcaldesa, Sara Inés Vega, prendiese fuego al gran fachón, comenzando la procesión. La serpiente de paja de más de treinta metros —llevada por decenas de vecinos pertrechados con horquillas para evitar el contacto directo con el fuego— inició su recorrido desde el atrio hacia el casco viejo, subiendo por la callejuela de la derecha para subir hasta el castillo y, tras rodearlo, bajar de nuevo al punto de inicio. Junto al gran fachón, coronado por un san Sebastián creado en centeno seco, varios incondicionales más de la celebración se valían de matafuegos para avivar las llamas en la paja y, al tiempo, apagar las chispas que iban cayendo al suelo. Y detrás, otras 400 antorchas individuales. Este año no hubo música. En señal de duelo por el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el Concello decidió eliminar el apartado más festivo de la cita y mantener «as actividades de carácter cultural e antropolóxico». Hubo también espacio para la reivindicación, con una tractorada en protesta por el acuerdo con Mercosur firmado el pasado sábado.
Era la Festa dos Fachós, una tradición con siglos de historia que en el 2020 fue declarada de interés turístico de Galicia. Lo es por lo singular del fuego purificador y por su larga historia. El primer documento escrito sobre esta celebración se remonta a 1751. Sobre su origen, todavía incierto, hay varias teorías. Las más extendidas son dos: una que vincula la celebración con el solsticio de invierno y otra que habla del culto a san Sebastián, al que los vecinos apelaron para acabar con la peste que asolaba la comarca en aquellas fechas. Aquel 19 de enero salieron de noche para quemar las pertenencias de los apestados y, de esta forma, acabar con la epidemia. Precisamente una pandemia, la del coronavirus, evitó que la procesión pudiese celebrarse en el 2021. La Festa dos Fachós regresó en el 2022, pero con una versión descafeinada ya que se suprimió el reparto de chorizo asado con pan, vino y queimada. El apartado gastronómico se recuperó en el 2023.
Lo que se perdió hace muchos años ya fue la tradición de que los vecinos llevasen su propio fachón de casa. La gente ya no planta centeno, así que es el propio Concello el que impulsa —con el trabajo de voluntarios— la cosecha del cereal que después se pone a secar durante meses para que esté perfecto para la celebración en enero.