Los cementerios ourensanos, lugares para el recuerdo

La provincia atesora recintos singulares por su ubicación, monumentalidad y otras características


ourense / la voz

Los ourensanos cumplieron con la tradición y los cementerios de la provincia se convirtieron en la jornada de ayer en lugar de visita recurrente para recordar a los seres queridos, amigos y familiares. Una costumbre, la del día de todos los santos, que además de llevar consigo la visita a los recintos funerarios para limpiar los panteones, orar, llevar flores y renovar la presencia -aunque solo sea en el recuerdo- de los ausentes, también sirve para disfrutar de los cementerios que reúnen condiciones especiales y singularidades que los hacen especialmente atractivos a la hora de realizar una visita.

Por toda la provincia de Ourense se encuentran recintos funerarios con un valor añadido, sea la ubicación, las figuras relevantes que están enterradas en el recinto o por otras circunstancias.

El referente inexcusable a la hora de referirnos a los cementerios ourensanos es el de San Francisco. La ciudad cuenta con otros recintos, como As Caldas o Santa Mariña, mas la nómina de vecinos ilustres del espacio catalogado como BIC es privilegiada: Otero Pedrayo, Blanco Amor, Ben-Cho-Shey, Fernández Mazas, Daniel Vázquez Gulías, José Ángel Valente, Florentino Cuevillas o Antón Tovar, entre otros, descansan en San Francisco. Es error frecuente -el Concello de Ourense así lo hace en su promoción turística- señalar que también mora en el mismo Vicente Risco, aunque en realidad el autor de la Teoría do nacionalismo está enterrado en Allariz.

 

Hay cementerios que merecen la visita por las vistas que ofrecen, panorámicas espectaculares sobre la Ribeira Sacra, como es el caso del camposanto de Castro Caldelas; o sobre el valle de Valdeorras, en especial el embalse de Santo Estevo, que se vislumbra desde el cementerio de Santa María en Petín. El de Casaio (en Carballeda de Valdeorras) llama la atención por la puerta renacentista, y también por dar paso al abismo de la montaña dibujada por las canteras de pizarra del otro lado del barranco.

El cementerio municipal de Bande destaca por su emplazamiento. Situado en plena naturaleza, invita a la tranquilidad y permite una visita relajada, en la que se puede respirar el aire puro pues está rodeado de una frondosa arboleda y tiene amplias vistas a la comarca.

Siguiendo en A Baixa Limia, en el camposanto de San Fiz de Galez reposan los restos del poeta y periodista Roberto Blanco Torres, a quien se dedicó el Día das Letra Galegas en 1999. Allí fue enterrado tras ser represaliado y fusilado. Y en el cementerio parroquial de San Verísimo de Celanova está la tumba del vate Celso Emilio Ferreiro, una sencilla sepultura en la que yace junto a su cantada esposa Moraima.

Información elaborada por Xosé Manoel Rodríguez, María Cobas y Maite Rodríguez

 

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