Eudosia Gómez Vázquez celebró ayer su 101 cumpleaños con un homenaje y acompañada de su familia Eudosia Gómez Vázquez trabajaba día a día cuando todavía no se había instituido el Día de la Mujer Trabajadora. Un calificativo que para ella va unido a toda su vida. Nació en 1901 en Veronza, en el municipio de Carballeda de Avia, y ayer, en el día de su cumpleaños, no comprendía el sentido de su vida más que en su dedicación a las labores del campo. Acompañada por parte de su familia sopló sin problemas las velas de su tarta de cumpleaños. Tres velas que representan 101 años de trabajo.
08 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«Una sardina para cinco», así resumía Eudosia Gómez Vázquez lo que había para comer en su casa. La segunda de cinco hermanos salía al campo todos los días, descalza para poder llevar a casa el dinero del «xornal», que recuerda que eran dos pesetas (0,01 euros), aunque seguramente tras sus 101 años de vida los salarios fueron variando. Ni una enfermedad. Eudosia Gómez vivió sana, a excepción de un atropello que hace años que le rompió parte de una pierna. «Hay moito vicio. Antes -rememora Eudosia- comíanse as migallas e agora se lles botan ós porcos». El esfuerzo y el trabajo diario forman parte de su concepto de vida. Cuando era más joven, además, le remendaba los pantalones a sus hermanos para que ir a las fiestas. Festejos que no se perdía pues, como recuerda, «daba gusto oir tocar o acordeón ó Feliciano». Se casó a los 30 años con un primo. «Xa era vella», puntualiza. Y siguió trabajando. «A él le gostaba moito durmir e quedaba na cama mentras eu ía ó campo. «Casou conmigo porque era moi traballadora», dice entre sonrisas. «Tengo que vixiala porque en canto me despisto ponse a traballar», comenta Herminda, la única hija de Eudosia y que le acompañó ayer, entre otros familiares, mientras recibió un homenaje en el Concello de Carballeda. Al final sopló las tres velas, una a una, quizás para saborear muy despacio cada uno de los 101 años de esfuerzo. El día de ayer era solamente el día de su cumpleaños, ella no entiende del Día de la Mujer Trabajadora, porque cada día de toda su vida le hace merecedora de un homenaje.