Adiós a un maestro motivador

Luis Manuel Rodríguez González
luis m. rodríguez OURENSE / LA VOZ

ALLARIZ

ALBERTO MARTI VILLARDEFRANCOS

Carriega siempre le dio alas a muchos de los grandes delanteros de la Primera División del fútbol nacional

14 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El Tanatorio de Allariz fue una pasarela de conocidos personajes del fútbol ourensano en la jornada de ayer, con la misión de rendir sus respetos a la familia de Luis Cid Pérez «Carriega», fallecido en la noche anterior.

Sobre todo abundaban sus colegas en las tareas técnicas, aquellos que reconocían de buena tinta la grandeza de una trayectoria deportiva en la que el entrenador ourensano dirigió casi cuatrocientos partidos en la Primera División. Por eso era un distinguido miembro de Afiador, Asociación de Entrenadores de Fútbol presidida por un Luis Soria que no tardó en lamentar la pérdida de un compañero: «Siempre fue un deportista muy sano, un gran entrenador y mejor persona. Era el vicepresidente de nuestra agrupación y estuvo vinculado a ella prácticamente desde el principio, siempre estuvo colaborando con nosotros y era todo un estandarte, porque fue un gran representante de Ourense en el fútbol profesional».

Soria Montero mantuvo desde hace años una estrecha relación de amistad con aquel tocayo que comenzó darse a conocer por sus diabluras en el extremo derecho en los campos de su Allariz natal, pero realmente lo comenzó a admirar lejos de la provincia: «Recuerdo que jugó en la Orensana y en el Racing de Ferrol, pero no tuve muchas ocasiones de observarlo en acción. Sí tuve mucho contacto con él en su época de entrenador, porque era un gran amigo de Antonio Docabo, presidente del Club Deportivo Ourense cuando yo estaba de secretario técnico. Si viajábamos por cerca de donde trabajaba él, siempre venía a visitar a nuestra expedición y a preguntarnos si necesitábamos algo».

Al igual que muchos de los que han compartido vestuario con Carriega, el máximo dirigente de Afiador también advirtió con facilidad que sus equipos estaban bien trabajados y que no se casaba con nadie: «Durante los partidos era muy intenso y famoso porque silbaba mucho y muy fuerte».

Tras su periplo por la cúspide del fútbol español, el alaricano cerró el curso de 1990 en un Ourense que atravesaba por problemas en Segunda B. En aquel equipo estaba Antonio Dacosta, quien guarda un gran recuerdo del maestro: «Él venía de vuelta de su gran carrera, a mí me pasaba algo parecido, porque regresaba a casa después de unos años fuera como profesional. Era muy activo y se implicaba mucho en los entrenamientos. Tenía un remate de cabeza espectacular y fue impresionante oír las historias que relataba de los jugadores que tuvo a su servicio». En efecto, muchos de los contertulios de Carriega lo animaban a que contara sus vivencias con futbolistas tan peculiares como el sevillista Biri Biri, inmortalizado en una ciudad en la que también dirigió al Betis de Poli Rincón, un reto solo al alcance de entrenadores con el peso específico de Luis Aragonés. También guio a nueves como Quini, Lobo Diarte o Hugo Sánchez. Todo un lujo.

El cuerpo de Luis Cid saldrá del velatorio a las 16.30 horas en dirección a la iglesia de Santiago de Allariz. Su fútbol sigue vivo.