La defensa solicita la absolución por considerar discutible la falta Al juicio, celebrado ayer, acudieron once vecinos en calidad de testigos sunque sólo dos declararon
04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?yer parte de los vecinos de A Veiga se dieron cita a las puertas del Juzgado barquense. A primera hora de la mañana se celebró la vista en la que se juzgaba a Antonio Y.C., acusado de coacciones por una votante, María Elena C.P. La mujer declaró que el día de los comicios municipales entró en el colegio electoral y Antonio primero se dirigió a la mesa y luego a ella diciéndole que había una lista de personas que podría estar inscritas de forma ilegal en el censo y que si votaba podría incurrir en un delito penado incluso con penas de prisión. Elena no pudo precisar si las palabras eran exactamente esas, pero sí el contenido. La presidenta de mesa consultó a la junta electoral y María Elena finalmente votó. María Elena significó que denunció a Antonio, que se encontraba allí en calidad de apoderado de un grupo independiente, porque se había sentido muy mal. Antonio declaró que siempre se dirigió a la mesa y no a la mujer. Pese a la cantidad de testigos que se dieron cita en el Juzgado sólo dos fueron llamados a declarar: la presidenta de la mesa y un apoderado del PP que luego intercambió unas palabras con Antonio. La acusación particular pide para Antonio el pago de tres multas, cada una de ellas, de 1.200 euros por presuntas faltas de coacciones, de amenazas y de injurias y 2.000 euros de indemnización a Elena por daños morales. La defensa solicita la absolución por considerar la tipificación de los hechos como falta es discutible. La vista se prolongó durante gran parte de la mañana debido en parte a la actuación de los abogados de los dos omplicados que trataban de establecer con claridad como habían sucedido las cosas y, sobre todo, si Antonio se había dirigido directamente a María Elena o solamente a la mesa. Una cuestión vital, sobre todo, teniendo en cuenta que eso podría determinar la existencia de una posible falta o no ya que el apoderado no podía dirigirse directamente a una electora. A las puertas del Juzgado se quedaron sin poder dar su versión de los hechos muchos de los que aquel día se encontraban a la cola para votar en la mesa electoral ubicada en el colegio de A Veiga. Los miembros de la candidatura independiente aún están a la espera de que finalice la investigación del ministerio fiscal para ver en qué queda su denuncia de algunas inscripciones del censo.