DIARIO DE AURIA | O |

18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ALCALDE de A Rúa publicaba en este periódico, el pasado jueves, una carta eficaz, pero aburrida. Contaba las excelencias de su gobierno. Son tantas que yo le aconsejo que en la próxima misiva anote también las farolas, rúas asfaltadas, socavones rellenos, actos culturales, fiestas y festorrios, pintura, chapa y otras magnanimidades. Gran alcalde, sin duda. Yo también lo votaría si no fuese porque estoy censado en otra parte. Lo votaría a pesar de que el alcalde de A Rúa es un alcalde independiente : no soy de aquí ni soy de allá, depende. Claro que Solarat siempre estuvo en el mismo lado, como todo buen demagogo: al lado de su pueblo. Antes quería al Pepé y ahora no lo quiere: cosas de la edad. El río fluye, decía el viejo Heráclito. Y como fluye, sería deseable que el sentido común imperase en A Rúa. Porque no gusta la violencia, la chulería, las amenazas. Me gustan, eso sí, los vecinos de A Rúa, los que se juegan el alma por un alcalde (sea Solarat u otro). Los que salen a la calle a pedir futuro. Aunque el futuro sea una empresa de la que sabemos, fundamentalmente, que estará o no estará en A Rúa en función de la evolución del sector. A los sindicatos no les agrada el asunto. Y a mí, para qué lo voy a negar, tampoco.