Acepta una multa por hurtar la cartera olvidada por un cliente en un banco

La Voz OURENSE / LA VOZ

A POBRA DE TRIVES

LOLITA VÁZQUEZ

La grabacion de seguridad de la entidad bancario permitió documentar la sustracción

06 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La grabación de seguridad de una cámara existente en el interior de la oficina de Abanca en A Pobra de Trives no dejaba lugar a dudas. Es una medida de seguridad generalizada en las sucursales, no se trata de algo excepcional en aquellas instalaciones. Un cliente había denuncia la pérdida de su cartera, en la que llevaba, según decía 700 euros. Creía que la había dejado en el interior de la oficina, después de haber pasado por caja. El visionado de la grabación permitió constatar que había sido otro cliente, Juan M. P. quien se la había quedado con ella. Coincidieron en la cola

el día 10 de agosto del 2015 sobre las once de la mañana. Luis R. se despistó y dejó en el mostrador su cartera personal, con su documentación personal, carné de conducir, tarjetas bancarias y dinero en efectivo, entre otras cosas. Juan, el acusado, llegó al lugar inmediatamente después. Vio la cartera y se la quedó. Dice la fiscalía en el escrito de acusación que obró de ese modo «guiado por el ánimo de obtener un beneficio económico», tras haber comprobado el contenido.

El acusado, cuando fue requerido para que diera explicaciones tras haber comprobado la Guardia Civil las imágenes tomadas en el interior de la oficina, dijo que había guardado la cartera creyendo que era la suya, pues eran, al parecer, muy similares. Con posterioridad, sin embargo, cuando ya en su casa comprobó que no era la suya, le dio vergüenza volver al banco para devolverla. Tampoco buscó al propietario. De hecho, entregó la cartera cuando acudió al juzgado requerido para que aclarara la situación. Pero solo con cincuenta euros en cinco billetes.

El acusado llegó ayer al Juzgado de lo Penal con la perspectiva de ser condenado a once meses de prisión, como proponía la fiscalía. Se mostró arrepentido de lo que había hecho y aceptó su culpabilidad, por lo que la pena le ha quedado en una multa de dos meses a razón de cinco euros, es decir, 300 euros.

El perjudicado, que ya había sido resarcido del perjuicio económico sufrido, no reclamó nada más, por lo que el asunto quedó ayer zanjado con una sentencia de conformidad sin posibilidad de recurso de apelación.