El Pata Negra: un nuevo local capaz de combinar las francesinhas con la música
OURENSE
David Conde e Israel Barandela han conseguido que todo converja a la perfección al limitarse a ser ellos mismos
13 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el Pata Negra hay un poco de todo, como en la vida de sus dueños. Ambos, David Conde e Israel Barandela, son historiadores. Se conocieron tocando en la tuna y, hace apenas tres meses, decidieron crear un negocio en el que pudieran combinar la hostelería con la música. «Algo que nos apasiona a los dos», asegura Barandela.
Recuperaron un negocio abandonado hace casi quince años ubicado al final de una de las galerías de la transitada calle Progreso y lo adecentaron a imagen y semejanza de sus personalidades. «Aquí tenemos hueco suficiente para meter la batería, los amplificadores y toda la gente que quiera venir. Hay espacio para combinar nuestras dos facetas», explica Barandela, orgulloso. Como parte de su ecuación diferenciadora y uno de los motivos por los cuales Pata Negra suena en el boca a boca —se rehúsan a usar redes sociales para promocionarse—, decidieron especializarse en productos portugueses.
«Temos produtos de calidade de vilas fronteirizas a tiro de pedra, pero que quizais sexan descoñecidos para o gran público», explica Conde, sentado sobre una de las mesas del local. Ofrecen vinos y comidas típicas lusas que, incluso, vecinos portugueses valoran muy positivamente en sus incursiones. En un Erasmus, Conde quedó prendado de la cultura lisboeta y, con el tiempo, pudo reafirmar su amor mientras trabajaba en el Couto Mixto. «Queremos traer un pedaciño das personalidades dos que estamos detrás da barra ao espazo no que traballamos.», explica Conde.
A la gente le gusta mucho lo que ofrecen a pesar de que, como aseguran, al principio les chocara. No obstante, poco a poco se va llenando de clientes que, asombrados por ver una batería cerca de una barra en la que se anuncian francesinhas, deciden probar suerte en el nuevo local. «Hoxe, por exemplo, veu o grupo Etiqueta Negra e o outro día pasou por aquí Olga Brañas. Vén xente vinculada á música porque escoitan que aquí temos baterías e guitarras coas que poden improvisar se lles apetece», explica.
Tal y como van, sus objetivos a futuro parecen asequibles. «Queremos que a xente aprecie cousas que descoñece. Non todo o que vén de fóra ten que ser malo. Iso… e poder pagarme a carreira de Medicina.», confiesa Conde que, además, trabaja de celador. Una caja de sorpresas. Por suerte dicen que ya tienen clientes que piden «lo de siempre» aunque solo lleven viniendo un mes.