En Xinzo de Limia, el sonido de la vejigas es una de las imágenes más reconocibles del entroido de Xinzo, siempre pegadas a las pantallas. Aunque muchos la ven ya formando parte del traje, detrás hay un proceso artesanal que exige tiempo, paciencia y experiencia. Artesanos como Cristian, José y Castor llevan más de quince años dedicados a su elaboración, manteniendo un saber que se transmite de generación en generación entre los limianos para mantener su esencia intacta con el paso de los años y los entroidos. La vejiga procede de la vaca; cuando está fresca se limpia y se infla, y después se deja curar durante unas tres semanas en un espacio sin humedad, a menudo al humo, para que adquiera dureza y el sonido característico.
En total, cada pieza necesita cerca de un mes de trabajo. Este año llegaron a producir alrededor de 1.300 unidades, una cifra que refleja la dedicación necesaria para abastecer la fiesta y conservar esta parte fundamental de la tradición.