La UD Ourense igualó los registros del líder Fabril en un enero casi perfecto

OURENSE

Rufo, atrayendo mucha atención defensiva en uno de sus partidos en O Couto
Rufo, atrayendo mucha atención defensiva en uno de sus partidos en O Couto Santi M. Amil

El elenco de Borja Fernández solo perdió dos puntos ante el Sámano

28 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Aún con ese cartel de recién ascendida, la UD Ourense le dio una vuelta de tuerca más a su eficacia en un mes de enero que inició con un toque de atención en el feudo del colista Sámano, donde dejaron escapar dos puntos en el período de prolongación.

Las siguientes tres victorias, en casa ante un fuerte Salamanca UDS, así como en las salidas a Ávila y Valladolid le dieron un poco más de chispa a una trayectoria que muestra bastantes más alegrías que decepciones. Es en lo que se centra Rufino Familiar Sánchez (Madrid, 1986). El veterano Rufo sabe lo que es salir a competir con vitola de campeón año a año, lo que le sucedió en Pontevedra: «Es una presión muy alta que te pones a la espalda cada semana y en el caso de esta plantilla, que está formada en su mayoría por jugadores jóvenes, no hay por qué asumirla. Tenemos que alcanzar esa cuanto barrera en la que aseguras la permanencia y después habrá tiempo de soñar y disfrutar cada partido buscando metas mayores».

Recién cumplidos los 39 años, el ariete destaca su satisfacción por la forma en que lo recibieron todos en Ourense y la oportunidad de seguir divirtiéndose con el fútbol. También le da una nota alta a sus compañeros: «Hemos estado muy bien toda la temporada. Es lógico lo que nos pasó al principio, porque pagamos el peaje de la nueva categoría. Incluso yo que tengo más experiencia venía con incertidumbre, después de seis ligas en el mismo club». Rubo destaca especialmente la capacidad que están demostrando los ourensanistas para adaptarse a cualquier escenario: «Este mismo mes hemos visto a un equipo muy competitivo sobre la nieve, en un campo en mal estado como el de O Couto y en otro perfecto como el del anexo del Valladolid. Tenemos un equipo muy currante y, además, con calidad».

En el análisis más personal, los intangibles del atacante van incluso más allá de los goles, porque su habilidad innata para la definición viene aliñada con su compromiso en la presión. Los tres tantos que anotó en los dos últimos desplazamientos lo acercan a cifras más propias de él: «Al final a los delanteros nos miden por los goles y siempre es lo que buscamos, pero yo estaba tranquilo y sabía que llegarían en cualquier momento. Lo importante es que sirvan para ayudar aún más al equipo».