Tres generaciones de zapateros: cada par, una pieza única

Alejandro Camba OURENSE

OURENSE

12 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

José Ramón Conde Conde lleva más de veinte años dedicándose al oficio de zapatero, una profesión que corre por sus venas desde generaciones atrás. Tanto su padre como su abuelo ya se dedicaban a esta artesanía, en una época en la que la zona de Meire (en Allariz) era conocida por la abundancia de zapateros y curtidores. Tras regresar de Suiza, su padre retomó el trabajo con los zapatos, manteniendo viva una tradición familiar que hoy continúa José Ramón.

En su taller, situado en una aldea, el proceso es completamente artesanal. En un buen día de trabajo, apurando las horas, lo habitual es llegar a hacer dos pares de zapatos. Entre los materiales que utiliza destaca el cuero curtido vegetal, un tipo más natural que evita alergias y que, explica, se adapta al pie como pocos, ofreciendo una comodidad difícil de igualar.

A lo largo de estos años, sus zapatos han viajado lejos. El par más lejano que vendió fue a Alemania, cuando una pareja que realizaba el Camino de Santiago decidió detenerse en su taller para llevarse unas botas. Aun así, quien quiera adquirir su calzado puede encontrarlo en mercadillos, a través de su página de Facebook o encargar un par totalmente personalizado, adaptado a la forma exacta de su pie.

Reconoce que cada vez quedan menos zapateros, pero destaca que lo más bonito de su oficio es que no hay dos pares iguales, ya que todo está hecho a mano.