Mon Devane, el artista gallego que pinta la esencia de su tierra y conquista el mundo
OURENSE
Con una paleta monocromática y un toque turquesa, el artista ourensano gana el premio como el mejor mural del mundo por su obra «O Afiador»
14 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.A sus 39 años, Mon Devane ha convertido paredes anónimas en ventanas hacia rostros que respiran historia, tradición y carácter. El artista urbano, reconocido por su dominio del fotorrealismo y su inconfundible pincelada de turquesa —un color que él describe como «la mezcla del azul del océano Atlántico y el verde de los campos gallegos»— ha llevado su arte a ciudades de México, Arabia Saudí, Jamaica, Uruguay, Bolivia y buena parte de Europa.
Originario de Ourense y con raíces en el mundo del graffiti, Devane ha ido puliendo un estilo que, sin perder la fuerza de la calle, mira de frente a la tradición. «Yo me inspiro mucho en cultura tradicional, en el oficio, en costumbrismo… normalmente son mis fuentes de inspiración», explica.
Su mural más reciente, O Afiador, un homenaje a un oficio símbolo de su provincia natal, ha sido reconocido por la plataforma internacional Street Art Cities como el mejor mural del mundo en el mes de julio. El reconocimiento, dice, es tanto suyo como de su comunidad: «Ese mérito lo tiene la gente, que se empeñó en compartirlo y difundirlo. Ver que tengo una comunidad que me respalda tan bien me llena de orgullo».
Su proceso creativo está profundamente ligado al lugar donde trabaja. «Elijo los temas o los personajes que voy a retratar en función del sitio donde está situada la pared y la temática que le encaje bien. Siempre dentro de mi estilo, de mis inquietudes. Al pintar en la calle, el entorno tiene una importancia máxima. Hay que tener en cuenta la ubicación de la pared, desde donde se pueda observar la obra, si pasan coches de un lado o del otro, si el espectador lo ve desde un ángulo u otro», señala.
Devane juega con los contrastes: técnicas contemporáneas como el spray y el graffiti aplicadas a temas tradicionales, muchas veces en zonas rurales de Galicia. «El impacto que tiene este tipo de arte cuando se lleva a zonas poco pobladas es algo que últimamente me está inspirando mucho», confiesa.
El artista no se decanta por una obra favorita: «Eso es como si tengo que elegir entre mi hijo y mi hija», bromea entre risas. Aun así, su próximo reto está claro. En las próximas semanas estará en Bande, para pintar un mural en homenaje al conjunto arqueológico de Aquis Querquennis, un antiguo campamento romano a orillas del embalse de As Conchas. La pieza, concebida en su característico estilo buscará tender un puente entre la historia y la identidad gallega.