Galería Marisa Marimón presenta la extraordinaria obra de Pablo Castañeda
08 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.«Aprendí que no existe nada tan terrible y peligroso como la gente normal». H. P. Lovecraft.
La idea de evasión articula el proyecto expositivo, Plan de escape, siendo el propio proceso creativo una conquista, un avance que implica también una huida, un desafío.
El autor propone este escape a través de acciones paralelas que confluyen en el carácter narrativo de un discurso alusivo al escapismo desde lo lúdico, un relato con carácter escenográfico en la repetición de distintos elementos como metáfora obsesiva, esquirlas del recuerdo en la evolución de unas obras que se interrelacionan, conectadas por los lazos imprevisibles de la memoria.
La caligrafía personal de Pablo Castañeda, combina un magistral dominio de la figuración de arraigo académico, poso de su paso por la escuela sevillana con un enfoque experimental de los procesos y un estudio analítico de los materiales pictóricos, propio de su estancia en Londres.
Una práctica apasionante que reflexiona sobre las intersecciones y divergencias existentes entre lo pintado y lo tecnológico.
Analiza los mecanismos de percepción y asimilación de los conceptos y de los objetos físicos frente a la trampa de lo conocido como un deja vu, en lo relativo a cómo percibimos la presentación y la representación de una imagen y su engaño como trompe l´oeil y una sustitución de la realidad, por otra verdad ilusionista y fragmentada.
Son sus obras, elaborados tableaux vivants de la emoción, no exentos del pellizco perturbador del existencialismo ni de un agudo e inteligente sentido del humor, en el dualismo que altera los convencionalismos aceptados y la clave experimental.
El miedo a la muerte como elemento ofuscador, es constante y reiterativo en su obra, recreándose en composiciones en las que se pone de manifiesto el artificio, en las que se confunde lo real con el simulacro.
Gran conocedor de la cocina de la pintura, maneja como maestro la técnica, planteando un retorno a la excelencia de la plástica frente al abuso conceptual de otros lenguajes contemporáneos que recurren a la instalación y al contexto literario para justificar un mensaje plástico ajeno a la pintura, próximo a lo mediático y tecnológico, propio de la voracidad y velocidad del instante efímero y consumista del sistema actual.
Muestra una destreza superior para desarrollar escenarios estimulantes, vasos comunicantes entre la realidad y el deseo, la memoria y un presente distópico sin estridencias, espacios bipolares en simbiosis entre el plano objetivo y el de la imaginación, con un tratamiento excepcional y complejo de los cristales, veladuras y transparencias, el atrevimiento efervescente del plástico y los metales, alteraciones, personificaciones animales y cosificaciones en atmósferas inquietantes, dominadas por objetos ordenados o suspendidos en equilibrio incongruente sobre el caos de un cansancio provocado por la imperante necesidad de una vigilia constante. Crítica a una realidad automatizada, descrita como una secuencia de una cadena de producción, instigada por el punzante ariete de la duda en rebeldía por una humanización en proceso de extinción en espacios condensados por el aliento de la respiración. Superposición de elementos de extrema dureza o peligrosidad frente a otros frágiles o elásticos, como antítesis, contradicción de lo posible, fuga. Un relato al que le faltan datos para que el espectador entre en la obra y se enfrente al enigma.
Una estricta composición dispone la escena alegórica como reflexión sobre el contexto socio cultural contemporáneo. La realidad miente, los objetos mienten, son actores en la placa de Petri sobre la que el artista estudia la naturaleza de los cambios e intereses culturales. Lo representado como veraz, tamizado y asumido por los contextos sociológicos y perceptivos, se convierte en sustantividad mediante los aspectos conocidos por la cotidianidad, asimilando el simulacro como verdad. Su pintura hiperrealista se desarrolla entre un raro tipo de abstracción y figuración sin límites estructurales, ocultando información como en los borrados de Gerhard Richter, en la efervescencia cromática de Neo Rauch.
Su inquietud experimental le impulsa a la exploración de nuevos caminos, estableciendo interrelaciones entre los lenguajes posibles para despertar una nueva sensibilidad a través de sus mágicos rompecabezas.
Posmodernismo complejo y provocación. La incursión intelectual en una realidad de voz en off. De la imagen caótica a la belleza singular del drama ficción.
Castañeda es un activista del arte por convicción y compromiso.