El Club Deportivo Arenteiro, el fundado en 1958 —recogiendo el legado del Sporting Carballiño—, está de dulce. Vive uno de los momentos más chispeantes de su ya considerable trayectoria, estrenando una categoría de ámbito nacional, la nueva Segunda RFEF. Y a la vuelta de la esquina, encontrará un caramelito como el cruce de la Copa del Rey, contra el Valencia CF. Nada menos.
Para los carballiñeses —incluido el que suscribe—, será una cita de las de no perderse. Y es que la visita a Espiñedo es casi un hábito, sea cual sea la categoría, pero más aún si el menú es sugerente. Basta como prueba el botón de ese partido contra la SD Logroñés, que colmó el viejo estadio en la fría noche que abrió diciembre. Al aludir este tema, todavía no sabemos si los ches vendrán a O Carballiño o comparecerán ante el once verde en O Couto. Sería una lástima en cierto sentido, pero en pleno siglo XXI, el viaje desde la comarca de Orcellón a la capital de la provincia no es tan pesado y son muchos los vecinos de la villa —otra vez levanto la manita— que lo hacen a diario.
A fin de cuentas, las expediciones en verde no se le dan mal a los aficionados carballiñeses. Los más veteranos recuerdan aquella otra eliminatoria de Copa del Rey con el Elche, en 1990. O las Copas Diputación que levantó en el estadio capitalino, en 2002, 2015 y 2016. Todas ellas tintando de su color las gradas. Y si al final se juega en casa, pues mejor que mejor, aunque tampoco olvidemos que el Arenteiro es hoy en día la locomotora del fútbol ourensano. Un mérito ganado en muchos campos, día a día, para orgullo de la marea verde.