Condenan a un padre de Ourense a estar seis meses sin ver a su hijo tras admitir que le pegó con un cinturón

La Voz OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Agostiño Iglesias

El progenitor ha sido condenado por lesiones y hará trabajos comunitarios

29 nov 2021 . Actualizado a las 19:27 h.

En 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad ha quedado fijada la condena para un acusado que, ante la magistrada del juzgado penal n.º 2 de la capital ourensana, admitió haber sometido a un severo e injustificado castigo físico a su hijo menor de edad. Así lo recoge la sentencia, en la que se considera a Andrés C. Z. responsable de un delito de lesiones, por haber azotado con un cinturón a su descendiente, que tenía once años en el momento de los hechos.

El episodio se remonta al 9 de noviembre del 2020. Víctima y agresor se encontraban en el domicilio en el que convivían en la capital ourensana, si bien en un momento dado, el pequeño hizo algo que enfadó al padre. No ha trascendido qué es lo que pasó pero sí que el adulto, molesto con el comportamiento del pequeño, lo persiguió por las dependencias de la casa, hasta que logró acorralarlo en el pasillo. Una vez allí, «y con intención de recriminarle su comportamiento y ocasionarle un menoscabo físico», se quitó el cinturón y comenzó a golpearle con él, alcanzándolo en los brazos y las piernas. Como consecuencia de la agresión, el chico tuvo que recibir asistencia sanitaria para curarse de las heridas que tenía en distintas partes del cuerpo.

Ahora la justicia ha dejado claro que aquel castigo no solo fue desproporcionado; también constituyó una infracción penal por la que el progenitor deberá afrontar consecuencias penales. Así, además de realizar los trabajos comunitarios, bajo riesgo de ir a prisión si no los cumple, se ha establecido que no pueda ver a su hijo durante seis meses, ni tampoco comunicarse con él durante ese tiempo. Además, tendrá que indemnizarlo con 500 euros por el daño que le causó y abonar al CHUO los 833 euros de sus gastos médicos.

Tras la agresión, la Xunta tomó cartas en el asunto y, para evitar que el chico viviera nuevas situaciones de peligro, acordó hacerse cargo de su tutela.