Suscríbete 1 año y te regalamos 140 días gratis
Quiero la oferta

Halloween versus «Holywins»

Leonardo Lemos OBISPO DE OURENSE

OURENSE

Catedral de Ourense
Catedral de Ourense MIGUEL VILLAR

01 nov 2021 . Actualizado a las 13:40 h.

De todos es sabido que el pueblo gallego guarda un especial cariño a sus difuntos. Una muestra de ello lo encontramos en el hecho de que los camposantos, en la mayor parte de nuestras parroquias del ámbito rural, abrazan el templo parroquial, como un elemento de alto significado porque a través de esta cercanía se une, misteriosamente, la Iglesia de los que peregrinamos en la tierra con los que ya se encuentra en la eternidad. Aunque este hecho, desde el punto de vista patrimonial y artístico tiene sus inconvenientes, sin embargo, el simbolismo espiritual encierra una motivación muy hermosa: queremos que nuestros difuntos sigan estando presentes allí donde habita el mejor vecino de la parroquia que es Jesucristo, ese Dios con vosotros que está en los sagrarios de nuestras parroquias y es el dios de los vivos, también de los que han muerto porque «viven en el Señor».

Algunos antropólogos sostienen que en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, los celtas celebraban el Samaín, que era una celebración en honor de los antepasados. Parece ser que los irlandeses y escoceses que emigraron a los Estados Unidos en el siglo XIX llevaron consigo sus fiestas más entrañables, entre ellas la conmemoración de los difuntos: el Samaín que allí pasó a denominarse Halloween. No voy a entrar a analizar si esto ha sido así o no; lo que sí es cierto es que, de un tiempo a esta parte, se está extendiendo la costumbre, en muchos aspectos ajena a nuestra cultura multisecular, de celebrar Halloween a través de aspectos esperpénticos de la muerte, máscaras, disfraces de personajes del mundo de la ficción y del terror.

Da la sensación de que la muerte es una realidad poco seria y que puede tomarse a broma o, incluso, se llega a caricaturizar con expresiones del terror fantástico que llega a nosotros a través de la televisión. La distorsión de un hecho tan serio como el morir, gracias a la fuerte influencia de las cadenas comerciales, ha llegado a penetrar incluso en los centros confesionales cristianos que se dedican a la docencia, de tal modo que está establecido en el calendario de sus actividades la celebración del Halloween.