Los plenos del Concello de Ourense son cada vez más improductivos y aburridos. El de agosto, que debía celebrarse este viernes, se adelantó al martes para facilitar la escapada vacacional a los concejales. Sin asuntos a debatir a propuesta del gobierno, solo había mociones de la oposición, que no son vinculantes, tal y como insiste en recordar el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome. De hecho, el regidor aprovechó para avanzar que no cumplirá los acuerdos aprobados en una sesión plenaria previa en relación al mantenimiento de la Universidade Popular. Ese acuerdo se adoptó con el apoyo del PP, que acaba de regresar al gobierno municipal, pero ni siquiera eso hará cambiar de idea al regidor. Jácome tampoco piensa cambiar de idea en relación al «vivero de empresas», que ofrecía espacios a emprendedores para poner en marcha sus proyectos y que el alcalde ha desalojado para reubicar oficinas administrativas del Concello. Este martes se aprobó una moción, con el voto a favor del PP, que reclama mantener ese servicio, pero el regidor no modificará sus planes. Cabe preguntarse, por lo tanto, qué capacidad de influencia tienen los populares sobre Jácome en esta nueva etapa de la coalición.
Quedan poco menos de dos años y es muy probable que haya otros muchos roces entre los socios de gobierno hasta el final del mandato. Los plenos, además de improductivos y aburridos, serán muy incómodos para el PP, pero no para Jácome, que se desenvuelve como nadie en el barro. Tanto, que le sobra tiempo para recitar las medallas de España entre debate y debate.