Vacaciones de pandemia

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón A LA CAÍDA

OURENSE

Pues todo llega. Ya están aquí las vacaciones. Y estas tienen buena pinta. Aunque todavía habrá que esperar al 2022 para los grandes grandes viajes, este descanso se parecerá bastante a los de prepandemia. A mí me anima pensar que poco a poco (muy poco a poco, por lo visto) iremos abandonando la mascarilla. Y también me tranquiliza el dolor en el brazo, señal de que por fin me han vacunado. Hay que ser prudentes, sí, pero es obvio que estamos saliendo de esta.

Al echar la vista atrás y pensar que podemos empezar a pasar página, se me arremolinan las emociones. Ha sido un período muy duro para todos, especialmente para el personal sanitario. Sé que para ellos ha sido brutal. Pero también hemos sufrido -en menor medida, claro- quienes hemos tenido que contar la pandemia día a día en estas páginas, sin descanso ni siquiera cuando en estado de alarma casi todos paraban, en un escenario desconocido, sin secciones ni compartimentos estancos, expuestos siempre en los lugares con mayor expansión del virus, informando sobre las terribles consecuencias económicas y sociales de esta crisis o, peor, sobre los ingresos hospitalarios y las muertes (incluso de las de nuestros allegados)... Conseguir afrontar todo esto y llegar a casa con una sonrisa que regalar a nuestras familias no ha sido fácil.

Ahora tocan unas semanas para compensarles todo aquello y para desconectar. Se me va a hacer corto, seguro, pero espero volver con fuerzas renovadas. Y ojalá sea para contar buenas noticias, aunque los políticos de Ourense me lo pongan taaaan difícil.