La devoción se mantiene en la parroquia de Fátima

OURENSE

Santi M. Amil

Los vecinos del barrio esperan que el próximo año puedan retomar la celebración de las fiestas

13 may 2021 . Actualizado a las 08:03 h.

La tradición marcaba que la organización de las fiestas del barrio de O Couto arrancara en el mes de octubre del año anterior, con suficiente antelación para tenerlo todo listo al llegar mayo. A veces, incluso, las orquestas quedaban contratadas de un año para el siguiente. Pero eso fue antes de que la pandemia lo cambiara todo. Con el coronavirus todavía marcando nuestras vidas, a pesar del levantamiento del estado de alarma, oír hablar de verbenas, torneos, juegos infantiles, puestos o atracciones de ferias resulta muy lejano.

Por segundo año consecutivo no habrá fiestas en O Couto, pero eso no quiere decir que durante los últimos días no se haya vivido un ambiente especial, gracias a la novena de Fátima. Las eucaristías a lo largo de los últimos días (al igual que ocurrirá hoy, día grande en la parroquia) contaron con un aforo limitado a 260 personas, situadas en puntos señalizados para respetar la distancia social obligatoria.

Desde el pasado 4 de mayo, el templo albergó toda una serie de cultos especiales, entre los cuales han destacaron las celebraciones preparadas por los niños de catequesis.

Este año el encargado de predicar la novena fue el párroco de San Pío X, Luis Rodríguez Álvarez. Como ocurre año tras año, cada jornada tuvo una orientación especial. El día vocacional, con una misa a cargo de los Seminarios y de la Delegación de Juventud; el día penitencial, con dos celebraciones comunitarias; el día de la familia, con el homenaje a los matrimonios y a quienes celebraron sus bodas de plata y de oro; y el día de los enfermos y cuidadores, celebrado el domingo y en el que se ofreció una eucaristía por los enfermos, con la participación de una representación de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes.

Este lunes se celebró el día del niño y ayer la jornada estuvo dedicada a las madres, que a las cinco de la tarde protagonizaron la tradicional ofrenda floral en la que pidieron a la Virgen protección para sus hijos. Fue el único día en el que se recibieron flores y, por ello, desde la parroquia pidieron a los fieles que el dinero que tenían pensado dedicar a las flores (para adornar la imagen esta noche) lo donen para ayudar a las 120 familias que está atendiendo Cáritas.

Hoy, día de Fátima, rematarán las celebraciones con la misa central en nombre de Nuestra Señora y el rosario de las Antorchas, que reunirá a los feligreses en el interior de la iglesia, manteniendo las medidas de aforo y distanciamiento. A causa del covid-19, la procesión -que era uno de los eventos más multitudinarios de la capital- no podrá celebrarse. No se escuchará el rumor de la retransmisión radiofónica por las calles de la capital, entre Ervedelo y la catedral, ni se verán las luces de miles de velas.

Mientras tanto, los vecinos de O Couto prefieren pensar en el próximo año. Desde la asociación de vecinos del barrio aseguran que mantener de algún modo las celebraciones sería peligroso, a la luz de las conglomeraciones que se han formado en algunas ciudades tras el fin del estado de alarma. Aún prudentes, confían en que en el año 2022, las fiestas del barrio vuelvan y lo hagan más alegres que nunca.