Errores


Pensaba que la pandemia nos acercaría más. Nos haría más conscientes que nunca del peso y del valor que tienen en nuestras vidas las personas que forman parte de ella. Creía que el coronavirus vendría para demostrarnos que el epicentro de todo es la salud y luego, que casi mejor si ese todo está empapado de amor. Estaba convencida de que en cuanto se fuesen pasando las trabas que nos obligaban a permanecer separados, aprovecharíamos muchísimo más, y mejor, la oportunidad de disfrutar juntos. Que saldríamos de esta fortalecidos como sociedad, claro, pero sobre todo agradecidos con lo que tenemos, algo que otros, unos cuantos millones, perdieron por el camino de este año que ha sido duro. Aunque no, no ha sido igual de duro para todos. Pensaba que estaríamos más dispuestos a celebrar la vida y a compartirla. Que las tonterías encontrarían su lugar y que ganaría el amor, como ha de ser siempre. Que una pandemia serviría para hacernos trabajar en nosotros mismos, crecer y mejorar, al fin y al cabo. Pero hay días en los que me encuentro con que por la cabeza de muchos no se ha acercado la empatía, ni la solidaridad, ni el sentido común, vaya. Gente que pone trampas con alfileres en comida para perros. Un alcalde obsesionado con destruir la cultura de la ciudad. O reuniones de veintenas de personas bebiendo en mitad de una plaza, como adolescentes sedientos por ser libres, pero ya sin la juventud y con una libertad que aplasta la de al lado. Dejémonos de errores, de ineptitud, de individualismo y del más absoluto egoísmo. ¿Te acuerdas del viaje de Semana Santa del año pasado? ¿Intentamos conseguir que no haya una cuarta ola?

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Errores