Poco nos gusta más a los españoles que una diana contra la que disparar. Hace un año, en Ourense, ese diana era una mujer, la primera que dio positivo en coronavirus (aunque ahora sepamos que probablemente hubo otros contagiados antes). Cuando aún no sabíamos lo que se nos venía encima -estado de alarma, confinamiento, cuarentena, PCR, antígenos... y 409 muertos- en los corrillos, presenciales y virtuales, se trató a esta profesora como si hubiera traído la peste. El desconocimiento de aquel momento no debería justificar una lapidación que, a buen seguro, habrá marcado a esta ourensana más que la propia enfermedad. La Voz le ha ofrecido sus páginas para que pueda contar su historia y poner algunas cosas en su sitio ahora que se sabe que ninguna responsabilidad podía tener ella ante una pandemia que arrasó el mundo y nos cambió para siempre. Comprensible, no quiere oír hablar del tema. Es posible que algunos de los que la criticaron, sin piedad, se encontrasen con el covid en el último año. A lo mejor incluso se acordaron de ella y se arrepintieron. Lo que no es probable es que le hayan pedido disculpas o que, al menos, se hayan rectificado a sí mismos.
Ha pasado un año y no sé si me parece mucho o poco. Porque hasta la percepción del tiempo ha saltado por los aires con el covid. Recuerdo perfectamente donde estaba cuando Feijoo anunció que cerraban los colegios y la sensación de angustia. Al día siguiente, se decretaba el estado de alarma. De vuelta a casa tenía que comprar fruta. Paré donde Chus y estuve en la cola diez minutos, cargando con las naranjas de zumo, porque una señora quería llevarse botes y botes de conservas. Supongo que me contagió la ansiedad. Papel higiénico no, pero al salir de la frutería cayeron dos litros de helado de chocolate. Acabaron siendo mucho más útiles. Ahora echo la vista atrás y me parece un sueño. En realidad, una pesadilla.
Tras aquel primer positivo llegaron 14.627 más... Y ya no pudimos señalar a nadie. Porque el coronavirus decidió hacernos iguales. Lo que no consiguió fue aquello de hacernos mejores. A cada uno lo hizo un poco más de lo que ya era.