«Todo o mundo apunta ós hostaleiros, pero a xente vén desbocada»

El sector confía en que no haya que dar marcha atrás tras la reapertura este pasado fin de semana


ourense / la voz

La hostelería ourensana vivió su primer fin de semana tras la reapertura con sensaciones agridulces. Por un lado, la satisfacción de ver cómo regresa la actividad y los clientes tras más de un mes de cierre obligado, pero por otro con el malestar y por la preocupación de imágenes de masificaciones, especialmente en terrazas al aire libre: «Todo o mundo, incluída a Xunta apunta ós hostaleiros, pero a xente vén desbocada. É moi desagradable e moi complicado estar todo o tempo chamándollo a atención aos clientes, que en moitos casos é xente que ven ao teu local de toda a vida», explica Javier Outumuro, presidente de la Unión de Hosteleros Ourensanos.

El presidente del colectivo considera que las indicaciones impuestas por la Xunta en la normativa no han ayudado al sector en este primer fin de semana del regreso. Uno de los principales motivos de controversia tiene que ver con la obligatoriedad de tener que dejar una mesa vacía y señalizada entre cada una ocupada. «As normas moitas veces en vez de axudar crean problemas. No meu restaurante, quitamos as mesas que sobraban do aforo que está permitido -en la actualidad en el interior se sitúa en el umbral del 30 % y del 50 % en el exterior- xa a pasada primavera. Agora dinnos que temos que volvelas a poñer, pero nós entendemos que o importante será gardar a distancia entre mesas. No caso das terrazas, por exemplo, faise máis complicado aínda porque os clientes moitas veces moven os veladores», señala.

En Celanova, terraza con las mesas señalizadas para cumplir la normativa covid con avisos de que no se pueden utilizar. Están intercaladas: una mesa usable y una precintada
En Celanova, terraza con las mesas señalizadas para cumplir la normativa covid con avisos de que no se pueden utilizar. Están intercaladas: una mesa usable y una precintada

De cara a lo que puede suceder en los próximos días y a si es posible que la situación pueda normalizarse, el presidente de la Unión de Hosteleros Ourensanos aseguró: «Pode axudar que haxa sancións e que se publiciten para que a xente tome conciencia».

Control policial

La praza Maior fue uno de los puntos de encuentro para los ourensanos que tenían ganas de regresar a la hostelería. El Tamarindo fue uno de los locales que reabrió y calificó de bueno el fin de semana y sin complicaciones. «El tiempo acompañó bastante y, sobre todo, el sábado fue un buen día dentro de las restricciones que tenemos», señaló Rubén Gil. Desde este local aseguran que hubo un «rígido control policial» durante el fin de semana para garantizar que se cumplía con la normativa y que la comunicación con la policía local es fluida. «Estar encima del cliente para nosotros es una tarea complicada», señala el propietario del local que ultima el código QR que será obligatorio para los locales.

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