Estación y esperpento

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón A LA CAÍDA

OURENSE

Quienes no conocen a fondo la política ourensana suelen sorprenderse de que alguien como Gonzalo Pérez Jácome haya logrado convertirse en alcalde. En mi humilde opinión, la explicación está clara. El éxito de Democracia Ourensana es exactamente proporcional al fracaso de los dos grandes partidos a la hora de dar respuesta a las necesidades de la ciudad.

Un buen ejemplo es el de la estación intermodal. PP y PSOE quieren ahora hacer un frente común (aunque por motivos diferentes, según el caso), pero sorprende ese llamamiento a la unidad hoy en día, después de todo lo vivido. Porque lo cierto es que populares y socialistas siempre han utilizado esa infraestructura como arma arrojadiza. Si gobernaba uno, el otro se oponía a todo e invertían sus papeles cuando las elecciones cambiaban al inquilino de La Moncloa. Los líderes locales de PP y PSOE fracasaron porque no lograron, como en otras ciudades, un acuerdo sólido con el que plantarse ante el Gobierno central y exigir un trato digno para Ourense.

Ahora, cualquier frente común que pueda articularse me temo que llegaría tarde, demasiado tarde. Al menos, los socialistas locales han tenido la valentía de decir que el estudio informativo de la intermodal que acaba de aprobar su propio partido en Madrid no les gusta. Pero su pronunciamiento crítico al respecto de poco vale a estas alturas, cuando la tramitación de esta obra entra ya en su recta final. Y, curiosamente, el PP ourensano sí avala el proyecto aprobado por Pedro Sánchez. ¡Cómo no va a pescar Jácome en este esperpento!