Mucho se habló estos días del sucesor de Ángela Merkel como nuevo presidente del partido conservador CDU, Armin Laschet, destacándose en la prensa hispana su experiencia de gestión como presidente del Land de Renania del Norte Westfalia. Pero hay un detalle de su vida política donde le pude conocer personalmente durante un encuentro en la ciudad de Düsseldorf, su nombramiento como conselleiro de integración del Gobierno de Renania del Norte Westfalia, el primero en la historia de Alemania. Sí, un gobierno de derechas crea la figura de conselleiro de integración, dado que Renania del Norte Westfalia era la zona con mayor concentración de población de origen migratorio, principalmente turca. Desde el primer momento de su mandato abogó por una política integradora de promoción de la educación y de las oportunidades, en especial para los más jóvenes, defendiendo siempre que Alemania necesitaba la inmigración. Chocó frontalmente con los halcones de su partido al argumentar que deportar a personas nacidas en Alemania es un camino equivocado, acusando a su partido de juzgar mal la realidad en la política de integración, enfrentándose incluso con su presidente del gobierno regional. Esta política de integración le causó mucha simpatía entre la población turca que hasta hoy día no le olvidan, en especial las mujeres musulmanas, defendiendo sus derechos como mujeres, promoviendo cursos de alemán, de emancipación, de igualdad o de emprendimiento. Él siempre recuerda que es hijo de un minero y que su padre le solía decir: «Cuando trabajas en la mina, bajo tierra todos somos iguales».