El entrenador Xocas, tras superar el COVID-19: «Es una gripe más que dura, a mí me machacó mucho»
OURENSE
El técnico del Pizarras Los Tres Cuñados, de Valdeorras, estuvo aislado en una casa con su madre, también contagiada, para pasar la enfermedad. Destaca el apoyo de los sanitarios: «Se dejan la vida en tratarte bien»
16 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El deporte tuvo que pasar a un segundo plano para todo el equipo valdeorrés Pizarras los Tres Cuñados, de la Segunda B nacional del fútbol sala, con el parón competitivo y el cierre de instalaciones decretado por la alarma sanitaria. Y especialmente para su entrenador Xocas, que vivió en primera persona el trance de pasar el COVID-19, ya felizmente superado, con él y su madre en casa después de haber dado negativo en la segunda prueba de contraste.
Antes incluso de que el Gobierno decretase el confinamiento general para asegurar el distanciamiento social ante la expansión del coronavirus, Xocas, entrenador del Pizarras Tres Cuñados de O Barco, equipo de la Segunda B de fútbol sala, se contagió. «Cogí la enfermedad el día 13 de marzo, cuando se cerró todo el mundo. Primero tuve síntomas leves, pero luego hubo complicaciones, con días de 39º de fiebre», recuerda Joaquín Miranda, Xocas, sobre aquellos primeros días. Este martes, el técnico valdeorrés regresaba a su casa, tras haber superado el COVID-19.
La situación se complicó todavía más al conocerse que no era el único de la familia que había resultado contagiado. La madre del técnico valdeorrés también resultó afectada. Xocas sospecha que ambos pudieron contraer el virus en alguno de los dos viajes consecutivos que realizaron al hospital en la capital ourensana en las fechas previas a saber que eran positivos.«Ella fue asintomática, tuvo como una gastritis, le hicieron una placa y luego se lo diagnosticaron», explica el entrenador sobre el proceso.
El técnico, de 53 años, pasó la enfermedad en su casa y su madre,de 76, estuvo unos días ingresada. «Cuando le dieron el alta, nos fuimos ella y yo solos a una casa que tienen mis padres, para no contagiar a nadie. Si me hubiera quedado en mi casa hubiera sido un caos, es un sitio pequeño», indica. Trataban de proteger a todos los demás miembros de la familia, y en particular al padre de Xocas que padece otra patología.
El entrenador del Pizarras Tres Cuñados describe la enfermedad COVID-19 como «una gripe más que dura». «No todo el mundo la pasa igual. A mí me dejó muy tirado, con fiebres de entre 37º y 39º centígrados durante cinco o seis días. Te duele todo, a mí me machacó mucho», relata Xocas. Sobre su experiencia con los sanitarios que le atendieron, apunta que el trato fue «perfecto». «La gente está nerviosa, pero se dejan la vida en tratarte bien, en ningún momento se esconden», aprecia.
Sobre su retiro para pasar la enfermedad con su madre, comenta que se organizaron llevándose comida en el primer viaje. «Luego la familia nos fue surtiendo. Nos la llevaban y la dejaban en la verja. Estábamos ya en la fase de curación pero lo más duro del aislamiento fue estar lejos de la familia. Llevaba tres semanas sin ver a mis hijas. Y luego, como todo el mundo, los problemas de estar encerrado».
Su club fue el primero en felicitarle públicamente al conocerse el resultado negativo del segundo test tanto de Xocas como de su madre.
Ahora, ya en casa y con los suyos, Xocas tendrá tiempo de ir viendo con calma qué decisiones toman las autoridades federativas para retomar o no la competición. Este no estaba siendo el mejor año deportivo del Pizarras, que sí fue uno de los equipos destacados de su grupo otras temporadas, pero como todos están a la espera de qué se decide sobre la continuidad de la liga. El equipo, como su nombre indica, está muy ligado a una empresa pizarrera valdeorresa que también está sufriendo la incertidumbre, en este caso económica, que ha traído esta crisis sanitaria.