Toca dar las gracias

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

Santi M. Amil

No me apetece escribir. Estoy embotada. Ya no sé ni qué decir. Solo me apetece apagarme. Pero toca dar las gracias. Gracias a mi marido por hacer que todo funcione. Gracias a mis hijas por dejarme trabajar y entenderlo. Gracias a mis padres y mi hermano por salir a la ventana a saludar. Gracias a mis amigas por los mensajes, vídeos de coña incluidos. Gracias a los que no reenvían bulos. Gracias a mis compañeros por escribir historias que serán historia. Gracias a los informáticos que me permiten trabajar desde casa y que todo funcione (y si no, siempre se puede apagar y volver a encender). Gracias a las chicas del súper, que hasta bromean diciéndome que llevo más guarradas que fruta y verdura. Gracias al chico de la panadería, que tenía chocolates con forma de herramienta (de manera que mis hijas pudieron hacer un regalo por el Día del Padre). Gracias a los que salen a aplaudir y gritan. Gracias al que el otro día puso la Rianxeira a las ocho de la tarde. Gracias a Virginia por recordarme que lo menos malo que nos puede pasar es estar en casa, aislados pero a salvo. Gracias a los profesores del cole, que mandan los deberes pero también frases de ánimo. Gracias a los que me cancelaron el hotel de Semana Santa. Gracias a los que me dan ánimos porque creen que tengo mucho trabajo (que sí) cuando en todo caso estoy a años luz de la gente que estos días curra como nunca porque no le queda otra: las tiendas de alimentación, las farmacias, todos los sanitarios, los servicios de seguridad y emergencias y pequeñas empresas y autónomos que siguen sacando el trabajo adelante. Gracias a las amigas de mis hijas que le piden a sus madres videollamadas. Gracias a los que se comportan. Gracias a los que estos días nos abren las puertas de sus casas, aunque sea de manera virtual, para que contemos cómo están viviendo este aislamiento histórico. Gracias a los que nos leen y nos eligen para saber qué está pasando. Gracias. Y suerte.