La vida desde la ventana

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

21 mar 2020 . Actualizado a las 09:40 h.

Yaquí estamos. En estado de alerta. Más bien en estado de shock. Ahora que los contagiados por el coronavirus e incluso las víctimas están al lado de casa, los ourensanos hemos tomado conciencia de que hay que quedarse en casa, aunque también les digo que veo demasiada gente en la calle. De verdad es necesario pasear tanto al perro o bajar tres veces al día al súper. Más allá de reproches, les decía que aquí estamos mirando la vida pasar por la ventana. Y eso tiene su punto. A la fuerza, pero las comunidades de vecinos han recuperado un espíritu que solo recordaban los más veteranos. Saludos desde las ventanas, conversaciones de patio de vecino y luego están, claro, los entusiastas de las ocho de la tarde. Esa gente que hace más amena por unos minutos el aislamiento. Da igual que sea un karaoke, una trompeta o un saxofón Lo importante es el espíritu y que tengamos claro que ahí fuera sigue habiendo vida. El maldito virus pasará y volveremos a nuestras rutinas. Volveremos a no saludar al vecino por la ventana y volveremos a las calles, pero ojalá nunca olvidemos el espíritu de este estado de alarma. Asustados y aislados, pero con un espíritu de comunidad que demuestra que hay motivos para la esperanza. Y es que quien nos iba a decir, que estaríamos mirando el reloj ansiosos a las ocho de la tarde para salir a aplaudir a la ventana a esos médicos a los que muchas veces miramos con desconfianza, porque no nos dicen lo que queremos oír en una consulta. Ellos siguen en la trinchera y nosotros solo podemos resistir; por ellos, por nuestros mayores y por nuestros hijos.